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¡Que
se vayan todos!
Extenuada, sin fuerzas, al mismo tiempo que me iba desmoronando, advertía con horror miles de personas, desfallecidas y gimientes, levantando sus escuálidos brazos y reclamando -¡Que se vayan todos! De repente, apareció "Ella", despojada de sus bienes por personas inescrupulosas .Con voz firme, así nos habló: -¡Arriba, hijos míos! ¡Vengan los hombres honestos, los trabajadores, estas tierras son suyas, siembren, cosechen, produzcan! ¡Vivamos de lo nuestro! Lentamente nos erguimos y con fervor gritamos:- ¡Gracias Argentina! Y que se vayan los corruptos, los malos gobernantes, los que te saquearon, los que quieren entregar tu Patagonia a manos extranjeras. ¡QUE SE VAYAN TODOS! Autor: María
del Mar Lago
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