¿Ser?
Pantalla maldita. Irreductible idea, la del
otro, última de las cuestiones (por ser la primera). El otro
o uno mismo es que no hay tanta diferencia. Cuestión melodramática,
filosofía de regalo. Quisiera abrir mi cabeza, darle una
oportunidad a otras ideas; no ideas de otro, propias otras ideas.
Quién podría transmitir? Quién si se trata
de comunicar cómo comunicar, o la propia existencia de la
comunicación. Tampoco uno mismo. Conocer. Qué hay
por conocer, qué es lo que hay qué Saber.
Complejidad necesaria, ultra cifrada. Cómo podemos esquivar
la pregunta, cómo no nos damos cuenta sí es lo único
que vale, sí en cada acto ensayamos una respuesta. Aunque
más no sea de arrebato se nos escapa un boceto. Cuándo
frenar para acomodarlo? Maldito tirano tiempo que nos corre como
si no tuviéramos ya suficiente. Pragmatismo tan asqueroso
como necesario, hasta para alejar a la propia muerte, a la señora
que nos mira y espera el momento de nuestra desesperanza para comenzar
a seducirnos. Nos trabaja de a poco, pero con seguridad. Qué
existencia podría conformarse con algo tan seguro, con una
victoria tan infalible. Qué maldito lazo une a Eros y Thanatos
que juntos nos crean y juntos nos borran. DESAPARECER. Por qué
esta palabra ronda por mi cabeza, por qué pesa más
que estar, que ser. Pero decimos desaparecer y no existe una palabra
para no ser; y no haberlo sido nunca. No es lo mismo haber sido
y ya no ser más que nunca haber sido. Ese es el peso, allí
hay que medirlo. SER. Valdrá la pena? Pispear, seducir, histeriquear
con el ser; aprender de la Señora, la más seductora,
la infalible. Que falle, o más bien que pierda el tiempo,
de eso se trata. Que no sea perfecta y perfecto su reinado en la
nada. Que se sienta inútil, que pierda su maldito peso. Pero...
y cómo no dudar, cómo no darle lugar al Otro. Cómo
no caer en las redes de la invencible, si nos jugamos todo, el todo
por el todo. Si la posibilidad de ganar no es más que ser
mal perdedor. Qué habrá detrás de ese Otro,
de ese que en ocasiones somos nosotros. (Cómo no ser descarnado
cuando se rivaliza con la Señora). Y seguir; comenzar en
cuál base, levantándose qué cuerpo? Qué
es lo que se levanta?
Reír, ¿aliarse? Mejor es no elegir, quedarse con todo,
cuando lo que se une al todo es compatible y descartar lo que no
lo sea. Cualquier elección es aleatoria cuando uno no se
conoce (Y más aún la impersonal). Pensar? Abstraer
y buscar una respuesta hecha a través de elecciones aleatorias?
Sólo responder en base al placer es resignarse antes de comenzar,
quitar peso a algo que nunca lo tuvo es un facilismo utópico.
Autor: Luis
Sigismondo
Edad: 20
País: Argentina
Residencia: La Plata
Ocupación: Estudiante
Fecha de publicación: 19/07/2002
El Confesionario - Comentarios sobre el texto
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Comentarios de los lectores |
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28/07/2002 1:28:30 »» Magdalena:
Luis: Creo que la duda del ser o desaparecer aparece cuando nuestro subconsciente comienza a ser una especie de esclavo de la realidad manipulado por la cotidianidad de lo racional. Comprender ser no es fácil pero aprender a conocerse es más difícil pero menos riesgoso. Saludos |
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28/07/2002 1:28:30 »» Magdalena:
Luis: Creo que la duda del ser o desaparecer aparece cuando nuestro subconsciente comienza a ser una especie de esclavo de la realidad manipulado por la cotidianidad de lo racional. Comprender ser no es fácil pero aprender a conocerse es más difícil pero menos riesgoso. Saludos |
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