|
"Nebuloso"
Así que todo termina acá... Me parece hasta gracioso, me llena de un sentimiento raro ponerme a pensar que después de tanto y tanto, de vivir y de morir tantas veces, y de levantarme y caerme tantas otras, todo termine de esta forma. Por ahí me lo merezca, por ahí hice algo que no debía, quizá quebranté las Reglas. No es posible. Toda mi vida viví según los Mandados, y toda la vida hice no más que el bien, no más que lo que las nubes me dictaban con su húmeda voz. Así que así es el final del túnel. Es ver una luz, enceguecer, y, en un momento saberlo todo. La verdad siempre enceguece, y la mentira siempre nos deja esa sensación de ver todo tan claramente, aunque sepamos que no es real lo que nos rodea. Así que después de una vida de sumisa obediencia eso es lo que nos queda. Una luz al final del túnel, y luego, saberlo todo. El conocimiento. Hay cosas que son mejor no saber, que siempre y cuando estén lejos, la vida va a ser mejor. Por eso cuando uno muere adquiere todo el conocimiento. Saber. Saber es poder. Pero si uno lo sabe todo ¿qué clase de poder posee? ¿Qué clase de control sobre los demás que no lo saben todo puede uno ejercer? Naturalmente, el saber No es poder. No en mi caso, al menos. Lo sé y lo entiendo todo, pero de nada me sirve, ya que todos a mi alrededor lo saben y lo entienden todo. Por tanto, mi conocimiento infinito sólo es la base, una reseña básica de lo que tendría que hacer para destacarme. De esa manera, irónicamente, no sé nada. Esto se reduce a aquella frase "Yo sólo sé que no sé nada". Pero ¿qué tengo que hacer para sobresalir? ¿Qué debo hacer para saberme diferente a los demás que me rodean? Alguien me dijo que podía evolucionar, ir más allá de saber. Crear. El mayor poder luego de saber. Crear, dar forma, modelar, moldear, agregar, quitar, expandir, contraer, observar, detallar, agradar, distraer, detener, conseguir, extender, alegrar. Alguien me dijo que eso era lo que se podía hacer cuando ya se sabía todo. Me pareció bastante lógico, dado que en las pocas horas/siglos que había pasado allí ya me empezaba a aburrir. Pregunté qué clase de cosas podía crear. Me miró a los ojos, extendió las alas, y con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: "lo que quieras".
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||