LOS BESOS MAS DULCES

Cuando sus labios rozaron los míos, susurré un casual "Debo estar soñando!"...y, al parecer, no tardó en escucharme...sonrió como siempre solía hacerlo cuando estábamos en grupo, sólo que esta vez su sonrisa era exclusivamente para mí y me sentía egoístamente feliz por eso.
Nos conocimos de la peor forma: discutiendo por cuestiones de trabajo; luego de tener que aceptar que él era un mal necesario, empezó a crecer entre ambos una amistad muy fuerte. No sólo nos hicimos grandes amigos, sino también cómplices de varias locuras y juegos tontos... como escondernos cosas y papeles importantes dejando un mapa con acertijos para encontrarlos.

Siempre quería verme sonreír y yo también a él. Hacíamos de todo para conseguir nuestro objetivo, es así como, cuando peleaba con su novia, yo me encargaba de subirle el ánimo y hacerle ver que el motivo de la pelea era una tontería y le animaba a dar el primer paso para una reconciliación...Como yo, al no tener novio, no sufría de aquellos problemas, él no dejaba de buscarme candidatos que cumplan varios requisitos puesto que yo, según él, era única y merecía alguien A1!....

El tiempo pasó consolidando nuestra amistad y alimentando mi corazón....No sé cuándo me di cuenta que estaba enamorada! Este amor fue tan real que no dudé en ayudarlo en los preparativos de su boda. Me hacía feliz el hecho de darle la mano y sentir su felicidad, aunque también me dolía que nuestra amistad no hubiera tenido el desenlace que pudo tener si esto hubiera sido el argumento de uno de mis cuentos....
No pude llegar a su boda. Ese día ensayé varias veces frente al espejo mi mejor sonrisa y fui decidida a no fallarle, pero el destino no quiso que asista. Sucedió un percance a última hora y llegué muy tarde. Y ahí estaba yo frente a la iglesia, aparentemente muy contenta pues, la sonrisa que tanto había ensayado permanecía intacta en mi rostro y, por más que mi corazón lloraba, yo lucía sonriente! No sabía por qué me sentía tan triste, si por no haber llegado a tiempo o por haber aceptado recientemente la idea de que lo nuestro era imposible.

No recuerdo cuánto tiempo caminé, ni cuantas lágrimas opacaron mi gran sonrisa. Debí cansarme mucho pues me quedé profundamente dormida y desperté soñando con él. Sus besos fueron los más dulces que jamás recibí!


Candy
Edad: 28 años
Lugar de residencia: Lima, Perú
Ocupación: Periodista
Hobby: Leer, escribir y bailar
>


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
No hay comentarios disponibles para este texto. Te invitamos a enviar el tuyo!