LA NARANJA PROHIBIDA

Tu frescura me llamo la atención, no desde el primer momento sino desde esa fracción que llamamos instante.
Tu sonrisa me inspiró paz, tus manos, confianza y tus palabras, sinceridad.
Los latidos de mi corazón se aceleraron, con esa ilusión que genera el creer que te encontré.
La vida empieza una vez más.
Con la expectativa que genera un renacer, un revivir.
Las esperanzas se agigantan y el amor, bendito abstracto aparece de forma concreta.
Las cosas que dejo de lado por estar con vos, sabiendo que hago mal.
Los momentos que quiero vivir, sin preguntarte si te interesa compartir.
La ansiedad por conocerte y llegar al momento sublime de rozar nuestros labios.
Con los ojos cerrados y sintiendo los latidos que con fuerza parecen atraparte y encerrarte dentro de mí.
Las palabras empiezan a escasear y el tacto se une a la conquista.
La sensación de un primer beso es inolvidable, por su pureza, por su intensidad, por su inocencia y por su necesidad.
El conocerte me completa, me llena y me apasiona.
Las personas en algún punto confluyen y siempre se intenta buscar más lugares comunes.
Desde mi interior investigo ciertos gustos y formalidades y me doy cuenta que no son tan importantes como el poder converger con tus gustos y formalidades.
El crecimiento es lento e intenso.
Ya no somos dos individuos, sino que nos convertimos en secuaces en busca de un camino único.
A esta altura nunca te pregunté cómo te sentías, qué pretendías, qué te gustaba y qué no. Nada.
No pregunté nada y tampoco me hablaste de nada.
La intuición, esa "cosa" que no me gusta tener, me da las coordenadas de la realidad, mide la insuficiencia de palabras, la falta de sentimientos comunes.
Te doy la confianza infinita de mi corazón, sin poder encontrar una palabra de tu parte.
¿Doy todo? ¿Recibo algo?
Sí. No. No. Sí.
Es curioso como la ilusión, la esperanza se rompen tan fácil como se crean.
Ahí quedaron los sueños, truncados, vacíos.
Amarrados a un palo inundado por la sudestada.
La sensación de lo que pudo ser es inevitablemente borrosa, sin identidad, llena de preguntas.
Una vez más, la soledad me hace compañía, llenando los vacíos que nuestro amor, por alguna razón, no pudo llenar.

Bono
Edad: 30 años
Lugar de residencia: Capital Federal
Ocupación: Periodista
Hobby: Radio


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