Vi la lluvia
Vi la lluvia, impetuosa, caer, tal como las lágrimas de mis ojos marchitos...
Vi el mar, remolino de olas, embravecido, abrigando mi piel...
Vi la luz, el sol, las montañas... ¿Qué más debo ver?
Vi mis sueños, mis logros, mis fracasos, mi pasado, mi historia...
Vi las flores renacer en primavera, el llanto, la risa, el río, la luna y las estrellas...
Vi a mi madre cuidándome, vi el cielo y vi ángeles... Valió la pena vivir...
Pude sentir el afecto incondicional de un amigo, la mano siempre abierta, el abrazo acogedor...
Sentí el olor del jazmín, la emoción de conocer el arte; la música, los libros, el canto...
Sentí mi voz explotar en mi garganta como un volcán de sonidos, manantial de ilusiones, llamarada de anhelos, alegría, plenitud...
Sentí la felicidad y la tristeza, el dolor ensordecedor y la incertidumbre...
Pude reír y llorar y cantar y bailar y soñar tantas veces...
Qué dichosa he sido, cuánta gloria me ha acompañado; cuánto amor he recibido, cuántos deseos he cumplido...
Valió la pena vivir; volar, cabalgar entre la espesura del bosque y vencer los obstáculos y nunca jamás caer...
Crecer y aprender, errar y triunfar, decidir, intentar, caminar por el sendero que he elegido, observar, escuchar, gritar, exigir lo que creí justo, luchar...
Oh, Dios, sí que valió la pena; abrazar mi mundo, cuidar de mí, desafiarme, aceptarme tal y como soy... Construir mi propio destino, encontrar un motivo por el cual existir...
Ahora lo sé; valió la pena vivir.