Comenzará un mañana

Termino de laburar; me aproximo a mi departamento de la calle Benjamín de la Vega Nº 462, abro la puerta con el sentimiento propio de antiguos gladiadores que lucharon sangrientamente por una miserable paga; cierro con doble llave confiándome así cerrar la triste realidad del exterior.

Me acomodo en el sillón, esta noche no tengo deseos de ver el trabajo certero del ladrón, la imprudencia de algún colectivero o el accionar corrupto de algún político.

Tengo una necesidad, mas no de hambre ni de sed, podría tal vez la de un vino o cualquier cosa que aturda mis sentidos; siento que obedece a un fin espiritual.

Prefiero irme a dormir, mañana debo levantarme temprano, dudo en programar el odioso reloj que me obliga a cumplir puntualmente la labor de gladiador. Pienso en no hacerlo y permitirme una mañana, pero me conozco, el presentismo me obligará una noche de insomnio, inseguridad y paranoia.

Me acuesto, miro el techo que con intermitencia es ocultado por el humo de un marlboro. No puedo detener la obsesión de haber creído con enorme ingenuidad que en este mundo existiese un paraíso, claro está que si hubo alguno se me fue totalmente negado. Duele haber apostado por la felicidad y haber perdido; ya no me preocupa el dinero, ni el éxito que nunca tuve pero que poblaron frecuentemente los pensamientos de mi juventud; ahora la lucha se realiza en el campo de la fe. Fe en creer que a la vuelta de mi casa, tras un árbol o en la visita de alguien, se me entregara ese sentimiento perdido llamado felicidad; admito no ser exigente, solo me conformo con una justicia que me devolviera retroactivamente mis beneficios de apostar por un mundo mejor.

Escucho el crujido lastimoso de la puerta; apago el cigarrillo sobre un cenicero coca- cola, simulo dormir, el tintinear de las llaves sobre una cajita en la mesita de luz, me obligan a entreabrir mi ojo derecho, la veo doblada desprendiéndose los zapatos, se acuesta a mi lado, sabe que con todo ese ruido es imposible que aun me mantenga dormido y me pregunta...
- A qué hora te vas a levantar mañana?-..
- Tarde mi amor- respondo.
No me animaba a decirle que había dejado mi bien remunerado pero inhumano trabajo por apostar a mi felicidad; pues mañana comienzo mi carrera de escritor.

Autor: Sísifo
Edad: 25
País: Argentina
Residencia: Catamarca
Ocupación: Estudiante de medicina
Hobby: Escribir
Fecha de publicación: 09/03/2004



El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
05/04/2004 15:49:21 »» Félix Hernández Sarría.:
Amigo: Voy a comenzar como todo el nmundo: he leído tu escrito. Y ahora voy a seguir como nadie: ¡genial! Si no supiera que era tuyo, si no estuviera absolutamente convencido que lo has "cagado" tú, que lo has "parido" tú, que todo el dolor, el sufrimiento, la transparencia de sentimiento es absolutamente y totalmente tuya, lo hubiera copiado y se lo hubiera enseñado a mis amigos (y alguna que otra dama) como mío. No te mueras, amigo. No desfallezcas. Necesitamos de escritos así, de escritores como tú. Un abrazo mío, y eso no es poca cosa, Yo.
23/03/2004 20:37:14 »» Norma:
Me gustó mucho tuu escito.
Yo soy esscritora mmarplatense y te inviito a visitar mi página web es:www.cuentosfantasticos.netfirms.com
Estos cuentos son míos, fui a varios talleres literarios y decidí creear mi propia páginna.
Espero que te guste y espero contestación Normma Cris
23/03/2004 20:36:37 »» Norma:
Me gustó mucho tuu escito.
Yo soy esscritora mmarplatense y te inviito a visitar mi página web es:www.cuentosfantasticos.netfirms.com
Estos cuentos son míos, fui a varios talleres literarios y decidí creear mi propia páginna.
Espero que te guste y espero contestación Normma Cris
18/03/2004 9:35:28 »» Teresa:
Te escribo desde el viejo continente....
Mis comentario, quizás no de mucho valor (materia)
Sólo deciros enhorabuena, por tu mundo interior que te permite escribir con tanto sentimiento.
Me he quedado impresionada.
SUERTE en todo
Relamente hermoso, el hecho de saber TRANSMITIR.