COSAS
DE LA VIDA
Estás en la parada
del único colectivo que te lleva a la Civilización...
Hace un frío que duele. Llovizna. Te olvidaste
el paraguas. En realidad no te lo olvidaste... Un
día negro no es precisamente una amenaza
de lluvia...
Respirás hondo mientras hacés un mapeo
cerebral para localizar la función optimismo
que te ayude al menos a ensayar una sonrisa... Llega
el 162 que nunca te para cerca del cordón
y además te humedece la intención
que se ablanda y se dobla... Otra vez será
pensás , y subís a esa bestia de chofer
con ruedas que te hace saltar como un colectivo...En
el intento número tres, esa máquina
infame te recibe todas las monedas y casi te parece
una buena señal que todavía no te
hayan vociferado que te apures, cuando de una frenada
te caés vos y tu gran mochila de cuero que
siempre pesa y nunca sabés bien qué
sacar porque nada sirve...
Casi llegando a destino te preguntás si valdrá
la pena presentarse en ese empleo para el cual requieren
todo eso que hacés a la perfección
mientras transcurre una de esas pesadillas del sueño
joven argentino. No lo sabés pero igual seguís
firme en tu ruta. Ahora estás por tomar el
subte B. A veces te preguntás por qué
tanta gente al mismo tiempo decide trasladarse justo
el día que elegís vos. Es una pregunta
tan absurda como la respuesta que estás elaborando,
así que la interrumpís antes de escuchar
una vez más tu voz en el silencio de tu mente
abismo.
En realidad estás bastante cansada de que
nada te entusiasme y a la vez todo te de lo mismo
pero ahí estás... Ahora en la estación
Medrano. Bienvenidos al show más divertido
y no menos cruel que tienen los transportes de pasajeros
de corta distancia... Así es como ves desfilar
ciegos musicales que hacen bailotear monedas en
un vasito de chapa que en general es una lata, niñitos
de pelo largo ofreciendo estampitas transpiradas
de tanta mano y vendedores de productos que siempre
hacen falta pero menos que otras cosas. Si es tu
día de suerte, a lo mejor se presentan los
coyas con sus quenas y sus bolsitos tejidos, da
igual si les das o no monedas porque no suenan,
entonces al menos te piden un aplauso que tampoco
suena porque los únicos que se atreven a
homenajearlos no tienen fuerza en las manos de tanto
sostener el diario...
Parece mentira que ya estés en Carlos Pellegrini.
Te despertás de tu sueño diurno porque
una voz anónima y nasal (Casi fantasmal dirías...)
te explica como cambiar de rumbo hacia otros lugares
subterráneos que seguramente tendrán
otros espectadores ausentes como vos...No sabés
por qué pero la voz repite el aviso y esta
vez es más una amenaza que una indicación.
Finalmente sonreís ...Esta vez no necesitás
ensayo ni preparación previa...
Sonreís porque no podés creer cómo
irrumpe desde las profundidades esa voz espeluznante
que sacude a los primerizos y acompaña ese
movimiento enloquecedor que conduce a la puerta...
Otra vez te preguntás por qué los
que suben no pueden esperar a que bajen los que
bajan. Lo pensás mientras corrés el
riesgo de quedarte adentro hasta la estación
que viene...
Y bueno...
HAY COSAS PEORES.
Maricel
29
años
Estudiante, desempleada
Buenos Aires (Argentina)
Hobby: Escribir, cantar , actuar, bailar
Comentario:
Muy bueno el sitio. Espero que les guste "Cosas
de la vida"
Escribile
al autor
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