Perdida

Si supiera de qué se trata o hacia dónde me dirijo...pero no tengo pistas. La noche se repite cada día y me doy cuenta de que vivo en el limbo. O en una cárcel sin saber hasta cuándo debo cumplir mi sentencia. Cada minuto es un período ya vivido, ayer, mañana... no sé hasta cuándo. Y pareciera que todo puede seguir su curso y sus vidas aún cuando ya no
estoy yo cerca de ellos. Todo gira solo, no hace falta que lo impulsen.

Y me pregunto qué quieres o piensas... si soy lo que buscas o un pasatiempo secundario. Las noches se van tibias y tal vez no vuelvan. Yo me quedo soñando, también llorando por lo que no fue ni tal vez sea.

¿Cómo explicarte mi ilusión cuando me cuesta encontrarte? ¿Cómo sonreír al sol si no puedo verlo ni sentirlo? Imposible, amigo.

Y qué será del futuro, no lo sé. Sólo miras el presente. Hasta hace poco yo fui como vos pero estoy cambiando. Y eso no lo llegas a comprender, ni
siquiera saber porque nunca te lo he dicho.

Es un camino, futuro muy incierto, lleno de mis miedos. Tal vez sola, tal vez no.... no sé cómo lo llevaré en mis hombros o si será fácil transitar por él. ¿La felicidad dónde queda? Me gustaría tener un mapa para rastrearla y acercarme a ella...aunque sea para verla de lejos o sentir su tibieza y darme cuenta que no es una utopía más.

Autor: Hilda Ester Gómez
País: Argentina
Residencia: La Plata
Fecha de publicación: 20/12/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
27/12/2002 23:31:07 »» gregorio:
Hilda... no hay satélites ni mapas, ni olfatos aguzados para rastrear la felicidad; y déjame decirte que creo que es la utopía de las utopías.