Esa criatura se llamaba...
No
habrá más una voz
contra tu oído, ni unos
ojos buscándote en las
sombras de esa discoteca
llamada "Hallowen"
Aquella en la que
te veía bailar
como un desgarro,
como una sacerdotisa
ancestral de alguna
religión ya milenaria.
Estarás en las
playas solitarias
estarás caída por la arena
con las alas rotas,
con los dedos
rastrillando la tierra,
con la voz dormida,
allá donde no hay ecos
que vengan a ayudarla.
Estarás en el tiempo perezoso
que se arrastra buscando
no pasar.
En cada uno de los granos
de la lenta orquídea,
en el viento doliente
de la tarde que recorre
tu cuerpo buscando
despertarte.
Estarás dormida de ausencia
en nuestros ojos.
En los ojos de siempre,
de la gente de siempre,
en las palabras de: Te acuerdas de...?
¿Quién era ella?
¿De dónde venía?
¿Cuándo fue?
¿Quién fuiste?
Salías a la pista de baile
con el aliento roto de antemano
y te estirabas larga por entre
los cuerpos móviles y las luces
intermitentes;
Un pasito simple, tus manos
en los costados
de tu cintura,
los puños cerrados moviéndolos
cadenciosamente al ritmo
frenético de la música que
nos ensordecía, y yo a tu lado,
mirándote sonreír
o hacer ese gesto típico en tus labios.
Parecías no sentir la
presencia de nadie y
flotabas blandamente
entre la música
eternamente tú.
Todos mirábamos ávidos
tu hermosa figura de mujer
contorneándose frenéticamente.
( ese día vestías, botas, vaquero,
tu pelo rubio oro suelto
al viento y una campera)
y sentíamos el dolor
del tiempo perdido
de las canas, las arrugas,
las miradas cansadas.
¿Quién fuiste?
¿Cuándo fue?
¿De dónde venías?
¿Te acuerdas de...?
¿Quién entonces?
¿Dónde ahora?
Estás dormida en una playa y
no habrá nadie más que venga
a despertarte, y nadie más que
yo, podrá escucharte.
Perteneces al lento tiempo
que no pasa,
al último recuerdo del: Te acuerdas de...?
A las horas quietas de los sueños
de todos los que te sentíamos
sacerdotisa milenaria de
un antiguo rito,
de los que te quisimos siempre,
de mí que te amaré toda la vida,
de los que te sabíamos lejana
incluso entonces...
En el tiempo y con el tiempo
siempre alguien recordará...
Esa criatura se llamaba...
Se llamaba Sandra.
Autor:
Julio Garcia
Edad: 41
País: Argentina
Residencia: Avellaneda
Ocupación: empleado
Hobby: deportes
Comentarios: Cuando el corazón recuerda siempre el alma llora
de amor...
Fecha de publicación: 28/06/2002
El Confesionario - Comentarios sobre el texto
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Comentarios de los lectores |
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24/08/2003 1:36:58 »» Sandra:
Intento expresar lo q he sentido al leerlo, no encuentro palabras... Simplemente me ha encantado. |
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15/05/2003 8:09:51 »» Alicia:
Hermosisimo,La calidad y el gusto que tienes para decirlo. porque escribir es un don ,es arte del pesamiento que hay que poderlo expresar .Felicitaciones. |
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27/09/2002 16:44:43 »» Daniela:
Me agrada la poesía bien descripta, se nota que hubo un gran amor y tambien un gran recuerdo, tenes una gran facilidad de palabras para describir las situaciones, me gusta mucho, tenes pasta de poeta. te felicito. |
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