Mi ángel

No se mueve pero se que está ahí, lo puedo sentir.
Me tumbo en la cama boca arriba y toco la barriga con suaves caricias y por mi cabeza rondan un sin fin de preguntas, ¿qué es lo mejor que le puedo ofrecer? ¿cómo será él o ella?

Me levanto por las mañanas, no me siento bien corro al lavabo para abrazar al que ya se ha convertido en mi amigo inseparable, el wc, mi cuerpo se desvanece ante él y lo pierdo por la boca.

Me incorporo con una sonrisa en los labios y bajo a tomar algo de alimento, no quiero que mi pequeño note la ausencia de éste.

Mi barriga empieza a coger forma, noto sus movimientos, como sus pequeños pies intentan apartar cualquier órgano que le suponga un obstáculo, me duele pero me gusta sentir sus pataditas. Yo le acaricio y él me responde con un leve movimiento.

No me encuentro bien y un líquido caliente recorre mis piernas, es inminente, ya llega.
Me voy corriendo al hospital, me meten en una fría habitación y me preparan como preludio de una aventura única en mi vida.

El corazón de mi pequeño suena con fuerza, puedo notar como su pequeña cabeza quiere ver la luz. Empujo con fuerza, me duele mucho, pero yo no ceso en seguir con los esfuerzos para ayudar al médico a sacar a mi bebé. Algo no va bien, ellos corren de un lado a otro, me cogen y me llevan a otro quirófano, nadie dice nada, estoy exhausta.

Me tumban en una camilla, me llenan de cables y me atan los brazos por los extremos de mis muñecas. Me cubren el vientre con una sábana verde y sacan sus afilados bisturís.
Murmuran entre ellos, no entiendo nada qué está pasando?

Noto como cortan mi piel, pero no siento dolor, de mi vientre sacan un bulto encogido, le dan un golpecito seco en la espalda y entonces escucho el llanto de un ángel, de mi ángel.

Lo envuelven en una manta y me lo ponen encima de mi pecho, entonces su llanto cesa. Dos enormes lágrimas ruedan por mis mejillas y se dibuja una amplia sonrisa en mi cara.

Las dudas empiezan a aclararse, lo mejor que le puedo ofrecer a mi hija es la vida y mi inmenso amor hacia su ser.

Autor: Weblara
Edad: 29
País: España
Residencia: Barcelona
Hobby: Escribir y leer.
Fecha de publicación: 05/04/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
01/06/2002 21:50:07 »» Patrcia:
Me impacto tu trabajo, yo tambien soy mama y estoy de acurdo en que lo mas importante que le podemos dar a nuestros hijos es "La vida". Muy emotivo tu trabajo
12/04/2002 12:12:58 »» elsa:
el 16 de agosto de 1989 tuve la misma experiencia. Hoy al leer tu relato siento que vuelve a nacer y el dolor y la alegría son los mismos porque comienza a transformarse en mujer. Mucha suerte. Me gustaría seguir compartiendo estos momentos tan felices...Un beso para las dos .Elsa y Sofía.