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Es
horrible. Me siento realmente mal cuando quedan plasmados en mí
tan sentidas emociones y yo no puedo hacer nada. Por una parte me
lleno de impotencia porque se me hace imposible ayudar a la niña
a ver a su amado que añora tanto y por otro lado siento un
dolor terrible en alguna parte de mí que no puedo exteriorizar.
A causa de mi condición no puedo llorar, no puedo temblar de
emoción ni chillar de angustia y sin embargo me encuentro tan
mal, tan absurdo en esta vida en la que no puedo participar ni podré
sentirme jamás tan amado como la niña. La niña,!
Oh !,después de tanto tiempo aun no sé cómo se
llama. El la llama así,"niña", y cada noche
ella me describe las nuevas frases que quedan grabadas en su mente
juvenil:"niña te quiero", "jamás te apartes
de mi lado niña"...A veces también me visita en
las mañanas cuando la angustia ya no la deja aguantar más
e incluso algunos días ha pasado la tarde conmigo cuando soy
su única compañía. Siempre me habla de lo mismo
,de Tito, del amor que le profesa, que la llena de vida y a la vez
casi no la deja vivir, de cómo vuelan los segundos a su lado
y de cuán largos se hacen sin él. Pero siempre es algo
nuevo, más amor en cada nueva palabra, miradas más llenas
de ternura y un sentimiento que casi se le hace indescriptible si
me narra cómo hacen el amor, abrazados, tiernamente, sin dejar
de besarse, mirándose fijamente y llenando el mundo con sus
caricias. Y yo, pobre diario inútil, no puedo abrazarla en
sus tardes de soledad hasta que él vuelva, no puedo ver la
cara del enamorado aunque conozco ya cada detalle de su rostro aniñado
y su piel desnuda y no puedo, Oh ,Dios!, ¿por qué no
puedo? ser él. Conozco tan bien el amor que ella le tiene que
me corroe la envidia infinitamente, pero también sé
como la hace sentir y no sé si querría aun más
ser ella. Cualquiera, sin duda, sería mejor que vivir como
este estúpido ser que soy, enamorado de dos amantes a la vez,
metiéndome siempre en su piel pero sin poder sentir nada más
allá del roce fugaz de la piel serena de la mano de ella. Anhelo
que se detenga alguna vez y acaricie mis hojas secas, vivo o quizá
muero en este cuerpo creído inerte, no lo sé, deseando
cada segundo que vuelva a contarme cómo ha sido el nuevo día,
cómo se han amado hoy. Pero lo peor, lo más confuso
de mis sentimientos es que no sé qué me hace sentir
peor, si el saber que ese amor es tan infinito que jamás dejaré
de llenarme de frustración o pensar que por el contrario algún
día mis hojas se acabarán y ya no pueda vivir día
a día el crecimiento de ese amor y tendré que recrearme
eternamente en las emociones que ya llenan mi cuerpo. Autor: Tito
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