El Efecto Mariposa

El aleteo de una mariposa, constante, delicado. Si aletea dejándose llevar al viento a veces va por el camino inadecuado. Como ese día, un pequeño desliz a la izquierda y en vez de seguir su vuelo rasante por el césped del parque central se adentró en la calle adjunta y cruzó el paso de Laura, recorriendo parte de su campo visual. Laura la miró entonces y sonrió, recordó como intentaba cazarlas de pequeña y en un despiste dejó caer los libros de la facultad, se agachó para recogerlos, odiándolos por un segundo hasta que comprendió que era gracias a ellos que un chico muy atractivo se aproximaba. La ayudó entonces, y le cambió la vida. Resultó ser un compañero de universidad que la observaba a menudo porque la creía muy interesante y ella encantada lo invitó a cenar aquella noche. Después de eso se fueron encariñando, haciendo muy amigos y finalmente enamorando. De eso hace ya treinta años pero la historia es muy actual porque hoy la hija de ambos va a la misma facultad a la que asistieron ellos. Silvia, que así se llama, es una auténtica romántica que se entusiasma con historias que como ésta, le cuenta su madre. Quizás por escuchar tantas historias o por ser tan apasionada le gusta meterse en el papel de las protagonistas de historias de amor. Tal vez es por eso que su imaginación le juega malas pasadas haciéndole creer que aquel chico tan simpático que se sienta en la cuarta fila la observa continuamente; o tal vez realmente él está perdidamente enamorado. Hoy está dispuesta a comprobarlo. Silvia está siguiendo al chico por la avenida que ahora recorre la zona que antaño era parque, sabe que él llegará al final de la avenida y dará la vuelta para terminar su recorrido de footing de cada día, y entonces, cuando se crucen, ella dejará caer los libros al suelo y la historia se repetirá... quizás. Desde donde se encuentran ambos se ve ya el final de la avenida, así que Silvia para y se apoya junto a la carretera en un árbol, para esperar desde allí a que él dé la vuelta.

Sus planes no fallan y cuando está a punto de acercarse ella se despega del árbol preparada para iniciar de nuevo su marcha cuando una bella mariposa se cruza en su camino. La roza apenas pero lo suficiente para dejar un rastro diminuto de polen junto a la nariz de Silvia, que la hace estornudar. Busca entonces un pañuelo en su bolso para no estropear la primera impresión que va a producirle al chico. Sus planes se han retrasado apenas unos segundos pero es el tiempo suficiente para que su destino cambie. Un auto se sale de la carretera por culpa del sueño de su conductor. Arrolla a Silvia a su paso. Los libros caen por fin al suelo. Efectivamente el chico se aproxima corriendo. La vida de Silvia aun alcanza para sonreírle y él, sin saber por qué, sin ni siquiera recordarla de clase, tiene que secarse dos lágrimas fugadas de sus ojos asombrados porque algo en su interior le dice que el simple aleteo de una mariposa podía haberle hecho cambiar la vida, igual que produjo la llegada al mundo de Silvia y, más tarde, su despedida.

Autor: Laura Kick
Edad: 18
País: España
Fecha de publicación: 09/08/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
04/09/2007 18:32:39 »» MELI:
LA VERDAD... TETRICA TU HISTORIA ...MOSTRAS SER SOMBRIAAAAA ANTE ESTAS CUESTIONES... SUERTE.