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La rebelión de las palabras Alguna vez leíste frente a un espejo... Llegué a la casa que habíamos alquilado junto a Osvaldo, un amigo del trabajo, en Montevideo... Hacia un frió que partía las piedras... Cenamos algo liviano ya que los dos estábamos a dieta... o algo parecido ya que creo que en esa comisión engordamos como tres o cuatro kilos... Nos sentamos frente al hogar a leña y empezamos a prenderlo... mientras tomamos un buen vino... -Vino diet - decía Osvaldo Primero revisamos los cajones, después los armarios... en uno de ellos encontramos un libro de Horangel del año 99 y uno de Blanca de Gómez... -A quién le va a interesar leer lo que le pasó el año pasado -le dije- mientras rompía las hojas del medio de uno de esos libros... Ese día perdí el 99... Nunca más recordé lo que había hecho ese año... Los leños prendieron enseguida, parece que
el mes de mayo estaba cargado de maldad... Fue así como quemamos los dos libros en su totalidad... las llamas permanecieron vivas hasta el amanecer... Al otro día, nos fuimos a trabajar... o algo parecido, ya que Aerolíneas estaba de paro... Llegamos temprano a la casa dispuestos a comer un asado con otros compañeros... hicimos las compras en el súper que estaba a cinco cuadras... compramos carbón, una tira de asado, y algunas achuras... Empezamos a preparar todo, pero para variar, nos habíamos olvidado de conseguir algunas hojas de diario... Nos salvo otra vez Horangel... aunque a partir de
ese día, también me olvide Más tarde empezó a refrescar, no teníamos más libros de Horangel ni de Blanca de Gómez... lo único que quedaba era un libro de un autor Uruguayo a quien no conocía... Prendió enseguida... igual fue medio en vano ya que la casa era muy grande y jamás llegaba a calentar los dormitorios... Con un poco de sueño me fui a acostar, creo que era una mezcla del vino de la verdad -como decíamos con Osvaldo- y las achuras... Agarré un libro para tratar de dormirme...
"El amor en los tiempos de cólera" de García Márquez...
Ese era uno de mis libros de cabecera... siempre lo agarraba antes de
Cuando empecé a leerlo me pasó algo muy extraño...en la mitad del libro, faltaban hojas y había una frase muy extraña... roP apluc ed sedetsu es norazunemsed y noreicerapased sahcum saroh ed oidutse, otnat roma atnat aicnegiletni... euq aroha nav a olragap... al noileber ed sal sarbalap Pensé en ese momento en largar el alcohol o cambiar aunque sea la marca... sin darle demasiada importancia, cerré el libro y me dormí... Al otro día le comenté a Osvaldo lo que me había pasado y tratamos de entender que era lo que decía... no nos dimos cuenta... salvo hasta el momento en que leímos la palabra roma... la dimos vuelta y decía Amor... fue en ese instante que nos dimos cuenta que todas las palabras de ese libro estaban escritas al revés... Nos fuimos al baño, y poniéndolo frente al espejo leímos esta frase... "Por culpa de ustedes se desmenuzaron y desaparecieron
muchas horas de estudio, tanto amor y tanta inteligencia... Que ahora
van a pagarlo... Desde ese día, nunca más pudimos volver a leer algo de una manera normal... siempre que leemos algo tenemos que hacerlo frente a un espejo... Ahora coloqué en la cabecera de mi cama un espejo enorme... siempre, antes de acostarme me pongo a leer algo... el último libro que leí era uno de un autor Uruguayo que nunca antes había leído... la verdad es que es muy bueno... creo que se llama Mario Benedetti... Saben que es lo peor... que
me parece que es el mismo escritor del libro que quemamos en el hogar
esa noche... si no me equivoco el libro se llamaba Gracias por el fuego... Autor: Agustín Traini
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