Había una vez unos ojos grises

Todo lo que relataré a continuación sucedió en un pequeño pueblo al sur de la provincia de Buenos Aires, un pueblo que les aseguro muchos de nosotros quisiera haber vivido allí, al menos eso creía yo antes que mi abuelo me contara la historia de los ojos grises, una historia que les sucedió a todos los habitantes del pueblo en el invierno de 1943.

Ya han pasado muchos años, y han sido muchas las bocas que han contado este cuento, con lo cual debemos advertirnos de lo fantástico que puede parecer el relato de mi abuelo.

En fin sea lo que sea, la leyenda para muchos, les aseguro que no es chiste para otros, y si no, vean lo que pasó: Pobre gente!!!!!

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Hacía frío, como suele hacer en invierno, pero un frío que dejó helado a más de uno. Comenzó a aparecer a cada uno de los habitantes del lugar un par de ojos grises. No hubo persona alguna que no se haya encontrado con ellos. Se trataba de un par de ojos grises que aparecía y desaparecía en cualquier lugar, a cualquier hora, de día y de noche, los ojos se aparecían a grupos o a personas aisladas. Eran ojos con una mirada muy particular, muy intensa, tan intensa que todos quedaban sorprendidos al verla.

Cuenta mi abuelo que a las personas les gustaba mirar esos ojos, al menos por un rato.

Para muchos significaba todo un desafío mantener fija la mirada en ellos, para muchos era agradable ver la claridad que salían de esos ojos, pero hubo algunas personas que se sintieron muy atemorizadas, y contaban que nunca habían visto tanta oscuridad en una mirada de ojos grises.

El color de los ojos era discutido, para algunos era un gris claro y para otros un gris oscuro.

Había gente que cuando los miraba tenía la sensación de no haber sido la primera vez que se encontraban con ellos, pero para otros era algo totalmente novedoso.

Hubo a quien le resultaba una verdadera tortura mantener la mirada en ese par de ojos grises, y es por ellos lo de "pobre gente".

Nadie podía descubrir el misterio. Era algo muy extraño, tan extraño que comenzaron a preguntarse todos qué eran esos ojos grises, por qué aparecían y desaparecían repentinamente, por qué todos veían cosas diferentes cuando miraban el mismo par de ojos, sería el mismo par de ojos?, cómo era posible entonces que cada uno vea cosas tan diferentes?

Por esos tiempos en el pueblo no se hablaba de otra cosa que no sean los ojos grises. Inclusive se formó una comisión, encabezada por el comisario, para investigar el origen de esos ojos, que estaba revolucionando al pueblo y causaba mucha angustia en alguna gente.

No existía reunión donde no se hablara de tal cosa. Las madres en el almacén charloteaban dando cada una su parecer. Los hombres en los bares mientras tomaban su trago y jugaban a las cartas, apostaban por diferentes teorías que circulaban como pan caliente. Incluso los niños del pueblo conversaban sobre los ojos grises.

Era algo muy curiosos lo que pasaba por esos días en el pueblo. Sin excepción no había persona mayor que no sintiera una especie de pánico pensando en la posibilidad que le apareciera por primera vez esos ojos de los que cada vez más personas hablaban. Algunos se volvieron locos cuando al mirar los ojos sólo vieron una profunda oscuridad. Llegó al límite la situación cuando el sacerdote del lugar después de tener la experiencia con esos ojos se suicidó.

Imagínense la conmoción que esto causó. Como suele pasar en los pueblos del interior todos querían y respetaban mucho al cura, aunque para ser sinceros mi abuelo me contó que mas de uno se tranquilizó al saber que sus secretos contados en el confesionario estaban en el mejor lugar, sepultados bajo tierra.

Para los niños muy lejos de causar temor hablar de los ojos grises, les producía una especie de regocijo, en la cual todos coincidían que esos ojos eran de color gris claro, tan claro como el agua decían muchos de ellos.

El invierno pasó, alocó a muchos, mató a otros y enriqueció a la mayoría. Mi abuelo me contó que esos ojos grises no eran más que el alma de cada uno.
El pueblo y su gente no fue la misma, la aparición en ese invierno sirvió de moraleja. La leyenda dice que esa mirada de los ojos grises, explica por qué la gente del interior es como es. Todos quieren encontrarse con los ojos que sean como decían los niños (ahora mis padres), claros como el agua.
Hoy, en el 2001, mi pueblo ya es ciudad, ¿Será que es ése el secreto de la gente del interior?

Brindo porque los ojos grises se nos aparezcan a cada momento con la luz más clara que hayamos imaginado nunca!

Carla (el famoso Juan Pérez)
Edad: 22 años
Ocupación: Estudiante de sociología
Fecha de publicación: 14/09/2001

Escribile al autor


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
17/09/2001 8:45:46 »» Claudio :
Me parece realmente original la forma de representar nuestra alma, con esos "ojos grises". Seguramente todos sentimos que los hemos visto alguna vez, algunos los recordarán con tristeza por haberlos visto oscuros, otro con la calma y alegría de saber que son claros y puros.
Lo importante es saber que todos los ojos grises pueden ser claros, algres, sensibles...solo hay que intentarlo.