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Otras primaveras Había perdido la primavera en Abril del 85. Juan era un hombre de unos 60 años, tenía una gran fortaleza anímica, una convicción y seguridad de lo que hacía que era admirable. Vino con sus padres desde Polonia cuando él era muy chico, igual sus amigos lo apodaban el Ruso. Cuando tenia 20 años perdió a su padre por una enfermedad terminal. A partir de ese momento decidió dejar de hablar de las cosas que le hacían daño. Cuando otras personas hablaban sobre sus viejos por ejemplo, el se iba a caminar hasta que ellos terminaran de conversar. Un día estaba en su trabajo preparando café para sus compañeros y se le volcó la cafetera arriba de los pantalones, fue así como a partir de ese día dejo de usar... y no tomo más... ya que borró esas dos palabras de su vocabulario... Ese día, saliendo de su trabajo, lo detuvo la policía por atentado al pudor, en la comisaría le preguntaron su nombre y apellido, él dijo me llamo Juan pero no tengo apellido, se lo llevo mi... cuando falleció. Lo dejaron libre a las 12 horas y se fue a su casa, al llegar a la puerta se dio cuenta que las llaves las había dejado en sus... que había tirado en su oficina. Pasó la noche en una plaza, a las 06:00 de la mañana, como siempre puntual, se fue a su trabajo, entró al baño, se lavó la cara, y empezó a realizar sus ocupaciones, cuando su jefe lo vio así, lo mandó a ponerse unos... pero él se negó, presentó su renuncia y volvió a la plaza, su nuevo hogar. Caminó, escuchó el piar de los pájaros, miró el verde de su alrededor y se sintió por primera vez realmente libre... Por la tarde le empezó a agarrar hambre, sin
plata para comprar nada, empezó a buscar frutos de árboles,
insectos, cualquier cosa con tal de sentir el sabor de algo en su boca... _¿Y a vos qué te preocupa si vivís en una plaza? _Es que la clase media se nos viene encima. Se reía solo, como siempre. Un día leyendo la parte de policiales se enteró que había muerto un amigo suyo, a partir de ese día dejó de usar los... hasta para taparse. Pasaron las cuatro estaciones y él seguía viviendo en su gran hogar, la plaza. Juan nunca se había casado, tenía miedo de enamorarse y que le dejaran o que se le terminara el amor. Siempre se acordaba de una frase de un libro de García Márquez "El amor en los tiempos de cólera", donde decía en una parte: Yo tendría que haber nacido en las épocas en que el susto de un amor mataba más que un fusil... Ese era su pensamiento. Un día a eso de las 07:00 de la mañana vio pasar por al lado suyo a una mujer rubia, de unos cuarenta años, bien arreglada, y con un perfume maravilloso, que más de un hombre se hubiera quedado mudo al sentirlo. Sin querer darse cuenta, empezó a notar, que esa mujer, pasaba siempre a la misma hora, y fue así como comenzó a sentir una necesidad cada vez mayor de verla. Aunque sea esos dos segundos que pasaba por al lado de él. Todos los días, a eso de las 06:00 se levantaba, iba a la fuente, se lavaba la cara, trataba de peinarse y se sentaba a esperar a que ella pase. Con el paso del tiempo, comenzó a sentir una sensación muy rara para él; Se estaba enamorando de esa mujer que, sin siquiera mirarlo, le hacía sentir que estaba vivo. Un día la mujer no pasó más, él la espero uno, dos, tres... toda la vida, pero no la volvió a ver más. Era primavera cuando alguien paso al lado suyo y lo encontró muerto. Sin pantalones, sin llaves, sin documentos, sin apellido, sin casa, sin amor... Dicen que al velatorio solo fue una persona, una mujer
rubia, de unos 40 años, muy bonita, que sin pollera, sin documentos,
sin llaves, sin apellido... pero con un perfume maravilloso, lo beso en
la boca... Antes que para él y para ella, se terminaran las primaveras. Agustin Traini
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