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Te
traicionó la conciencia...
Se trata de un señor de vida
respetable de esos que existe en toda ciudad, y que van a seguir existiendo.
Éste buen señor llevaba una doble vida y por cuestiones de conciencia
decidió comenzar a hacer buena letra y quiso ponerle fin a su amorío prohibido.
Dio muchas vueltas hasta que decidió llamar a su amante para notificarle
su decisión. La buena señora envuelta por la bronca, además de propinarle
una contundente cachetada de esas que dejan las marcas le dijo:
- no creas que te va a hacer tan fácil librarte de mí, voy a hacer algo
que ponga en evidencia que no te portás tan bien como tu familia cree
- y con éstas y otras palabrotas más, de un portazo se retiró.
El buen señor se rompía la cabeza pensando de que forma esta mujer se
vengaría, entonces decidió invitar a su esposa y a su suegra a pasar un
fin de semana en la costa, como para alejarlas de un eventual ataque de
una mujer despechada.
El viaje se realizaba en un clima de amor familiar, charlas, risas, en
fin, no podría ser mejor.
De pronto éste buen señor mientras manejaba despreocupado ve asomarse
por debajo del asiento del acompañante un zapato rojo de mujer, el cual
no conocía que su esposa tuviera, los nervios se apoderaron de él, sudaba,
tartamudeaba, reía nervioso, y sin poder disimular su desesperación hizo
evidente su estado hasta tal punto que su esposa le pregunta si se siente
bien:
- No sé lo que me pasa- comenta nervioso - creo que tendremos que hacer
una parada no prevista en alguna estación de servicio- acotó, porque fue
lo primero que se cruzó por su cabeza para salir del problema.
Y así fue, pararon en la primera estación de servicio, bajó la señora
primero ya que su suegra dormía profundamente, y él, tras realizar una
astuta maniobra se deshizo del zapato rojo prueba contundente de un delito
de infidelidad.
Siguieron su viaje tranquilamente. Pasaron unas horas y su suegra despertó,
convinieron en hacer otra parada para comprar algunas cosas. El matrimonio
bajó y se encaminó hacia el comercio, se dan cuenta que su acompañante
no viene tras ellos y para su atención la señora mayor estaba de cabeza
revolviendo el auto, volvieron para ver que sucedía...
- No lo puedo creer - exclamaba la señora un tanto molesta.
- Que pasa mamá- pregunta la esposa
- Perdí un zapato!!! Si perdí el zapato rojo que tanto me gustaba!!! El
final, no tiene, lo dejo librado al pensamiento de cada uno de ustedes.
Tiene moraleja, ¡ Lo que hace una conciencia sucia ¡
Patricia Castro
El Confesionario - Comentarios sobre el texto
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Comentarios de los lectores |
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22/07/2006 16:38:44 »» anthony:
gustavito el es gey y quiere tener sexo anal |
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