INQUILINO POR UNAS HORAS


Sé que lo que les voy a contar les va a parecer increíble posiblemente sientan la misma sensación que tuve yo cuando me enteré lo que había pasado en esa ciudad, y no podía creerlo. Generalmente los fines de semana muchos son los jóvenes que salen a bailar y que también toman algunas copitas de alcohol, pasa en todos lados. Me corrijo, varias copitas de alcohol hasta quedar en un estado de alegría.

En esta oportunidad les voy a contar algo que sucedió en Pringles, un pueblo de Buenos Aires. Yo estaba almorzando con mi familia cuando un amigo que me vino a visitar (yo soy de Bahía Blanca), me contó lo que había pasado en su ciudad. Estábamos comiendo y empezó con su relato diciendo que no iban a poder creer lo que nos iba a contar. Y luego empezó con las explicaciones del caso.

Según dijo, un chico que había salido a bailar había tomado varias copitas, hasta que su alegría lo empezó a dominar. Hasta aquí, nada extraño, es común tomar un par de "copetes" o "varios". Pero lo que sigue es realmente increíble.

El chico, que había estado de fiesta durante la noche, como estaba cansado decidió volver a su casa para acostarse a dormir. Entonces, se retiró del boliche y se fue caminando en búsqueda de su hogar. Como su casa le quedaba demasiado lejos decidió probar suerte e intentar entrar a alguna de las tantas casas que se le presentaban en el camino. Difícil, cierto, pero no imposible.

Así fue como entre tanto probar y probar "zaz" una puerta se dejó abrir porque no había sido cerrada con llave. Aquí mi amigo comentó que no es tan extraño en los pueblos confiarse y dejar autos o casas sin llave. Aunque después, dijo, que no se les ocurra ir a robar a Pringles, "porque los señores policías los iban a detener". En ese momento todos reímos y le pedimos que continúe con la historia. Entonces siguió.

Dijo que el chico abrió la puerta y entró a la casa, aparentemente sintiendo que era suya. Caminó dentro del hogar y entró en la primera habitación que encontró, después, en menos de un segundo se recostó y quedó dormido. Increíble, no? Bueno, acá no termina.
En esa casa vivía una señora mayor, que en esa oportunidad estaba durmiendo profundamente en la misma habitación. Entonces, a la mañana bien temprano, la señora se despertó y se encontró con su "nuevo inquilino" durmiendo placidamente en la cama de al lado de ella. Imagínense la sorpresa que se debe haber llevado esta mujer. Dicen que se levantó exaltada y empezó a gritar desesperadamente. El chico que estaba verdaderamente cansado ni siquiera despertaba, cosa que la enloquecía más a la mujer. Entonces la señora se fue de la pieza y volvió con una escoba dispuesta a luchar contra el intruso hasta vencerlo. Cuando lo tenía frente a ella continuaba gritándole y comenzó a pegarle escobazos con la intención de que se vaya. Sin embargo, el chico que estaba realmente agobiado, apenas abría los ojos y le decía "Salí cheee, déjame dormir", "no me molestes". Cosa que alteraba más a la mujer.

Luego, por supuesto, con todo el esfuerzo del mundo el muchacho se levantó y se retiró del hogar resignado, seguramente se fue pensando que "la vieja estaría loca".

Marcelo Leguizamon
20 años
Bahía Blanca


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
No hay comentarios disponibles para este texto. Te invitamos a enviar el tuyo!

Sueños y PesadillasHistorias de CiudadesDiario Intimo
El cuento del TíoCuentos para AdultosTutti FruttiConfesiones
Recuerdos de la InfanciaEditorialStaff