| Mi última oportunidad Viernes 11 de abril de 2003 Vuelvo a escribirte de madrugada. Como hace dos años, hoy vuelvo a pasar la noche en vela pensando en ti. El tiempo ha pasado hacia atrás esta noche, he vivido cada momento juntos, he estado de nuevo junto a ti y hemos hecho el amor al revés, primero mirándonos a los ojos a pocos centímetros y luego acariciándonos. Y he recordado el día en que nos conocimos. Tú estabas borracho, yo estaba sola. Aun no sé qué fue lo que nos unió, Dios o el destino, un error, el azar tal vez... y una llamada telefónica llegó hasta mí. Tu llorabas al otro lado, querías hablar con Belén, querías recuperar tu amor. Yo lloraba junto a mi cama, quería tener una familia, una vida normal. Y entraste en mi vida. Hablamos durante un rato, primero con timidez, disimulando nuestra tristeza con enfado. Luego empezamos a confiar. Las llamadas se extendieron, las cartas comenzaron. Tu te apoyaste en mí y yo empecé a vivir por ti. Hoy quiero decirte que te amé. Pensarás que fue la soledad, la falta de cariño, el desamor... yo pienso simplemente que te amé. Nació una gran amistad, me abrazabas en tus cartas, yo te besaba en las mías. Pero en el correo se perdían las miradas, se perdían las caricias, añoraba tu piel y nunca pudimos darnos la mano. Pienso y me doy cuenta que nunca hicimos el amor, que no hubo ningún momento juntos, sólo en mis sueños, sueños de noches en vela, sueños despierta. Sólo fue amistad. Mi amor escondido en amistad. Tu amistad, sincera o no, no lo sé. Hoy miro hacia atrás con mi anillo de compromiso en la mano y te vuelvo a escribir. Me pregunto qué será de tu vida, lo último que sé de ti es que estás enfermo, que Patricia te dejó. Por qué tuvo que hacerlo... yo creía en ella, creía que te amaba, creía que me obligaría a olvidarte. Empecé a amarlo guardándote en un cajón como un comodín que puede recogerse cuando te das cuenta de que el elegido no era el adecuado. Hoy me doy cuenta que era un cajón sin fondo, que al guardarte te perdí, que tu también sabes entregarte y lo hiciste con otra mujer. Y creí que te perdí. No importaba, la vida seguía albergándome una esperanza. Pero ahora, el albergue ha cerrado, y debo elegir entre abrir la puerta trasera e intentar buscarte o cerrar por fin todas las puertas casándome. Me pregunto que pasará si tomo un avión hacia Madrid, si nos conocemos por fin, si te doy todos los abrazos que te he prometido. Doy vueltas en mi cama y arriesgo la última oportunidad de amarte, casarme con él y olvidarte, casarme con él y seguir amándote, amarte y olvidarle... Decirte que te amo y ser rechazada. No es fácil, a él también le quiero. Por eso te escribo esta carta con toda la valentía que me es posible y te pido a ti también que arriesgues si alguna vez sentiste algo por mí o que tengas el valor de rechazarme si todo fue sólo en mi imaginación. Espero tu respuesta, TE QUIERO MARIO. NYMPH
Edad: 19 País: España Residencia: Canarias Comentarios: Esta carta es la copia de la que le mandaré a Mario, me gustaría que aquel que entienda esta historia me aconseje sobre mandársela o no
|
|||||||||||||||||||||||