Sólo una carta en mi vida

Viernes 21 de marzo de 2003

Si pudiera dejar escapar al cielo frente al infinito paraíso de tus ojos la gran cantidad de sueños que deseo contigo sin sentir deslizar la humedad del dolor sobre mi piel...

Evitaría la existencia de esta carta, pudiendo derramar este conjunto de pequeñas palabras envueltas cada una con la ternura del mismo ángel sobre la totalidad de tus sentidos. Los sentidos de un ser especial, los sentidos de lo imposible, lo increíble, lo único.

Pero de todo modos no podría lograrlo, si de tan sólo verte mis manos quieren sentirte, quieren rendirse ante el deseo de acariciar cada centímetro de tu cuerpo, al igual que mis labios quieren lentamente besar el tiempo sabiendo que horas más adelante ya no sentirás lo mismo. Sabiendo que la complejidad del laberinto aumentaría sin encontrar el camino destinado para la conquista del imperio tan deseado, el imperio donde la resignación reina y la felicidad molesta, el imperio donde el bufón anhela borrar las manchas de hierro causadas por la princesa, al intentar ahogarse en los mares de sus sentimientos, de sus sueños, de su alma.

Si pudiera dejar leer a tus ojos mi interior sabrías que el mundo de las fantasías existe y no es tan sólo un cuento de hadas, como además creerías que la bondad triunfa y la maldad pierde, el amor renace y las cenizas se desvanecen, mi voz tiembla y tu voz me enloquece.

Pero en ese mundo el cielo de a poco se oscurece y no ha parado de llover desde que el viento recorre cada hoja del libro, recorre cada sueño disuelto sobre una rosa blanca, recorre cada segundo de la vida de una persona que sólo quiere ser feliz, que sólo quiere despegarse de un suelo desolado y lleno de espinas, que sólo quiere poder decir la palabra te quiero fuera de un sueño.

Quisiera verte y emprender un viaje sin destino, sólo para poder acariciar tus alas y tocar el cielo en cada abrir y cerrar de ojos, sólo para que descubras el tesoro que tienes dentro antes que algún pirata te lo robe, sólo para volver a ver el brillo de tu sonrisa y poder pedir disculpas por todo el daño que te he hecho.

Si pudiera impedir que dejes de leer esta carta, con certeza otro te regalaría. Pero el lector decide en que página terminar, y nada puede hacerse contra ello. Sólo ayudar al tiempo a cubrir con polvo cada hoja del libro y dejarlo dormir en uno de los estantes del corazón... Logrando ver la realidad... Logrando ver ríos de fantasías.

Logrando comprender que sólo podía ser una carta. Sólo una carta en mi vida.

Maximiliano Gastón Peretto
Edad: 21
Lugar de residencia: Luján, Buenos Aires.
País: Argentina.
Ocupación: Estudiante universitario.
Hobby: No poseo un hobby específico, sino disfruto de varias actividades.
Comentarios: Tan sólo deseo demostrar que cualesquiera sean las palabras que se escriben, su valor será mayor que el infinito.

El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
31/01/2008 20:20:59 »» Karina Franco:
Hola me llamo igual ...me podes decir de donde es la srta?. gracias
08/08/2003 22:48:19 »» karina:
te tuve tan cerca y no pude decirte que te amo. fui tu compañera unlu y varias veces cruzamos miradas contestame
08/08/2003 22:34:41 »» karina franco:
te tuve tan cerca y fui cobarde al no poder decirte que te amaba.
pero agrasco tu miradas
24/03/2003 19:01:44 »» Paloma:
Vaya, un honor volver a tenerte por aquí, ya hechaba de menos tus escritos. Este ultimo me gustó mucho, tiene mucha sensibilidad, enhorabuena.