| ¿Qué hago ahora con todo esto? Entiendo y no entiendo, quiero y no quiero, puedo y no puedo, tengo ganas y no tengo... mi cabeza va a reventar... no puedo mantenerla fría más de diez minutos... Nunca creí que hacer tanto por ti se pudiese volver en mi contra... es todo tan absurdo... se vuelve en contra de mi corazón, de lo que quiere mi alma... mi táctica para que te enamores de mí ha sido mi propia tumba, conseguí y perdí a la vez, con la misma estrategia, lo que quería... conseguí que te enamoraras de mí y perdí la posibilidad de que estés junto a mí... Lo entiendo, Dios mío, lo entiendo, puede hasta que comparta tus motivos, por un momento pienso: tiene razón, no saldría bien, su egoísmo no me dejaría que saliera bien, ¿qué hago si lo pierdo?, ¡qué haría él si me pierde? No me da miedo que me hagas daño, no me cabe más dolor, me da miedo hacértelo a ti... un ínfimo pensamiento imaginándote mal y se me parte el alma... se me parte si estás mal porque te duele... no sé... una muela... Dios si yo llegara a hacerte daño!!! Se me cierra el estómago sólo de pensar en que estás mal y en que no recurrirías a mí para ayudarte... Se me están saltando las lágrimas sólo de imaginármelo. Pero por otro lado... pienso: el que no arriesga no gana, ¿por qué tiene que salir mal? Tal vez llegue un momento en el que te importe tanto como para dejar tu egoísmo de lado, tal vez llegue un momento en el que confíe tan ciegamente en ti que no caeré en la cuenta de tu "aparente" egoísmo... Dijiste ayer que ese egoísmo es fruto de tu sensibilidad, de que todo te hace daño, de que todo te molesta, de que todo te duele... y pienso... tal vez llegue un día en el que confíes tanto en mí que no tengas miedo de que te haga daño, de que te moleste o de que algo en relación a mí te duela... Estoy hecha un lío, estoy confundida, perdida, tengo miedo, esto es tan raro... me siento tan bien y tan mal por lo que sientes, me reconforta y a la vez me acongoja tanto... me agarro a todo lo que me dices con fuerza y es como si mi mano izquierda se quisiera soltar y la derecha se aferrara con uñas y dientes... Pienso, estaba mejor cuando pensaba que no sentía nada por mí, y recuerdo el nudo en mi estómago que me reconfortó tanto cuando me mandaste los mensajes diciéndome que te gustaba... Pienso, no debería haberle dado anoche la carta y estoy tan contenta de haberlo hecho... ¿Cómo explicarte lo que siento? Me encantaría poder encontrar un ejemplo, algo que se le pareciera, algo con lo que realmente pudieras llegar a entenderlo... no me vale con dividirlo en corazón y cabeza... aunque es sin duda lo que más se le parece. Me estás volviendo loca, quiero pasar todo mi tiempo contigo y quiero que estés lo más lejos de mí que se pueda... En esta carrera, en la que están disputando mi cabeza y mi corazón, gana mi corazón, por poco, pero gana, al fin y al cabo gana. Ahora, después de entender todo lo que hablamos anoche, después de estar de acuerdo en que no podemos arriesgarnos a intentar estar juntos, mi mayor duda es qué hago con todo esto. ¿Qué hago con todo lo que siento? ¿Qué hago con las cosquillas en el estómago? ¿Qué hago con mis ganas de verte, de besarte, de mirarte, de conocerte, de estar contigo, de vivir contigo, de morirme contigo? ¿Dónde guardo todo eso? ¿Dónde pongo el olor de tu pelo? ¿Dónde pongo tu boca? ¿Dónde pongo tus manos? ¿Dónde pongo tu cara? Tu cuerpo, tus besos, tus caricias... ¿dónde pongo todas mis ganas? ¿Qué hago con el vacío que tengo si no estás? Si ya no puedo conseguir lo que quiero, si ya está claro que no seremos una pareja nunca, ¿qué hago con todo esto? ¿Por qué tengo que luchar ahora? Se supone que tengo que guardarme mis ganas, mis deseos, mis anhelos, mis sueños, ¿todo? Si nunca voy a ser tu novia para qué me sirve todo esto? Dime que hago con ello, dime qué vas a hacer tú... dime que quieres tú que haga con todo esto... Nunca voy a dejar de sentir lo que siento por ti como amiga, eso no me sobra y sí se qué hacer con ello, y eso no es más que ofrecértelo, como lo he hecho hasta ahora, pero lo que siento como mujer, ¿qué lo hago? Sé que sentir o no sentir algo por alguien no es algo que se decide, no es algo que se quita y se pone como un sombrero, pero tal vez es algo que se puede esconder. No te ha pasado nunca el guardar algo y después no recordar donde está y creer que lo has perdido. Tal vez pueda hacer eso, el problema es que las cosas que se guardan tarde o temprano aparecen... Es curioso como mi manera de luchar porque te enamores de mí ha sido cavar mi propia tumba. Mi estrategia para que quieras que sea tu novia se me vuelve en contra, es ganar y perder a la vez, es conseguir lo que quiero y perderlo justamente por haberlo conseguido... Intenté que te enamoraras de mí con mucho más que el corazón, intenté que te enamoraras de mí con todo tu cuerpo, y sobretodo con la cabeza, intenté que vieras que soy exactamente la tía que necesitas, la tía que siempre te va a querer, y a ayudar, y a respetar, y a entender, y a calmar... y lo conseguí, conseguí que usases tu cabeza para quererme, pero nunca imagine que la ibas a utilizar hasta el punto de renunciar a ello por precisamente quererme así... es tan paradójico... Es tan absurdo quererte, que me quieras y no estar juntos... ¿por qué nos complicaremos tanto la vida? Parece que hacemos las cosas justo cuando no tenemos que hacerlas y cuando tenemos ni siquiera lo pensamos. Tú usas tu cabeza justo cuando no tienes que hacerlo, dejas de lado tu inherente egoísmo justo cuando no tienes que hacerlo... Ayer me preguntabas qué quería de ti... y no supe exactamente que contestarte... tal vez hoy todavía no lo sepa... de todas formas qué cambiaría que te dijese que sí, que quiero ser tu novia, que me da igual todo y todos, que quiero ser la única en la que pienses, la única con la que quiero que estés, la única con la que quiero que te acuestes, la única a la que beses, la única que te disfrute... que pasaría si te dijese que te quiero solo, sólo para mi. Nada hubiese cambiado si ayer te hubiese dicho esto, ¿o sí? Dios, no sé ni siquiera de qué sirve todo esto, no sé ni por qué te escribo, ni siquiera sé por qué siento por ti lo que siento... Quería hablarte de tantas cosas... tengo tantas cosas por decirte aún... tantas que esta carta no se acabaría nunca... Tengo un hervidero de ideas en la cabeza, una multitud de sentimientos en mi corazón... Ahora mismo estarás acostándote con la gaditana, o durmiendo abrazado a ella... y me duele y no me duele... no me duele porque estoy acostumbrada a esto, y me duele por lo que siento, y por nuestra conversación de anoche... no me duele porque yo también lo he hecho hoy con alguien y me duele precisamente por eso, porque no eras tú... estoy pasando una semana sola en mi casa con él y quiero que seas tú... Me siento tan mal por esto... hoy me he dado cuenta que nos parecemos mucho en ese sentido... lo hablamos el otro día... te contaba que yo necesito un tío como base... si eso me va bien todo me va bien, si eso se derrumba todo se derrumba, ¿lo recuerdas? No puedo estar sola, y puede que esté utilizando a esta persona para sentirme un poco mejor, para sentirme un poco más acompañada... y es tan injusto, es tan injusto para él que cierre los ojos cuando le beso y te vea... y yo me siento tan mal por ello... es tan egoísta... es tan cruel, tan malvado... quiero que seas tú quien mañana por la mañana venga a meterse en la cama conmigo y me despierte con un beso de buenos días y me prepare el desayuno... ¿por qué no eres tú? Me haría tan feliz que fueses tú... y todo esto es tan injusto... ¿cuánto tiempo más podré seguir engañándole? Tal vez yo también consiga quererle con la cabeza y me conforme, y me encariñe, y me resigne... tal vez pueda acostumbrarme... Siento que tengo que dejarle pero qué gano haciéndolo? Gano sentirme mejor conmigo misma y con mi conciencia pero pierdo sentirme lo bien que me siento con él... No sé ni por qué te cuento todo esto... Joder, aún tengo tantas cosas que contarte... y es tan tarde... y me he fumado tantos cigarros ya... y estoy tan pero tan cansada... Quería hablarte de lo que sentí leyendo la carta que me mandaste ayer para tu ex, pero tendría que volver a leerla ahora y no tengo ganas de volver a llorar, me duelen tanto los ojos, se me cierra tanto el estómago cuando te leo decirle a Araceli "sabes cielo"... es algo raro lo que me pasa, a mi también me llamas cielo, pero lo noto distinto... noto "su cielo" más desde el corazón que el mío... y me duele tanto eso... el mío lo noto ya hasta como una muletilla... Quería hablarte también de lo que siempre te digo, eso de que pase lo que pase estaré aquí... he pensado en ello a raíz de lo que hablamos ayer cuando me contaste que le pediste a Araceli que no te dejara... Llego a la conclusión de que no es bueno para mí que te lo creas. Es decir, si llegaras a creerte realmente que siempre estaré aquí podrías hacer lo que te diese la gana, me tendrías totalmente en tus manos, podrías cogerme y dejarme a tu antojo según te conviniese o no y no es bueno para mí... No estoy diciendo con esto que tengas razón, que un día dejaré de quererte y de estar aquí para ti, pero no puedo evitar pensar en qué modo cambiarían las cosas si creyeras que me has perdido, en que tal vez sea cierto eso de que uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, y que tal vez si creyeras que me pierdes lucharías por recuperarme... después de lo que hablamos ayer, no puedo evitar pensarlo... Mi vida, te diría tantas cosas más... pero mi cabeza ha dicho que como siga escribiendo se declarará en huelga y se verá obligada a no mandar más oxigeno a mi cuerpo así que le haré caso. ¿Hace falta que te diga que te quiero?, ¿no?, me da igual TE QUIERO TANTO... yo no cometeré tu error, vas a oírlo de mi boca o leerlo de mis manos cada uno de los días que me queden, hasta cuando ya no quieras oírlo... Nombre:
Dilshad
Edad: 20 País: España Residencia: Sevilla Ocupación: Estudiante de comunicación Fecha de publicación: 07/03/2003
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||