La carta

Hola mamá:

Quizá sea ya un poco tarde para escribirte, pero sentía la necesidad de hablar contigo como en los viejos tiempos, cuando aún era niña y, aunque vivíamos distantes, yo sentía que me querías.

Estos últimos años no han sido muy buenos para nosotras, lo reconozco. Al hacerme mayor me alejé de ti al comprender que eras sólo un sueño para mí, tan lejano, pero a la vez tan cercano que me hería constantemente. Ahora, ese dolor se convierte en algo dulce, en el recuerdo de aquellos sueños que tuve alguna vez cuando era niña.

Ahora, la melancolía me avasalla cada vez que encuentro en mi ser esas tinieblas que emborronan el presente.

Hoy, al encontrarme tan sola, he salido a la calle a dar un paseo. Las calles estaban blancas, la niebla cubría el ambiente, y el cielo estaba blanco, como si fuera el espejo de las calles. Los niños jugaban, felices, lanzándose bolas de nieve unos a otros. Las puertas de las casas estaban adornadas con hermosas guirnaldas. Algunas tiendas habían colocado árboles llenos de adornos y de luces en su entrada y el movimiento de la gente hacía que se creara un ambiente festivo que en muy pocas ocasiones se mostraba. Las calles estaban llenas de luces brillantes que parpadeaban al son de unos villancicos que se perdían en el aire. La felicidad reinaba en aquel ambiente desbordándose de todos los lugares, de todas las personas, pero mi corazón seguía todavía encogido al no poder borrar los tristes recuerdos de la vida. Siento que me falta algo muy grande, algo que quizá a la gente no le importe demasiado, hasta que le falte algún día: El amor de una madre.

Me senté entonces en un frío banco de mármol en el parque, después de haber retirado la gruesa capa de nieve que los cubría. Cerca de mí, debajo de unos árboles nevados, un hombre mayor, cercano a los sesenta años, vendía castañas asadas y hacía cucuruchos de papel mientras tarareaba algunas viejas canciones que guardaba en su memoria. En sus ojos se dibujaba una sonrisa de felicidad. Quizá estaría pensando que la Navidad es el tiempo más hermoso del año, o le estaría floreciendo alguna ilusión en su mente, algo que me hacía envidiar su eterna felicidad.

El reloj de la torre daba seis campanadas y empezaba a oscurecerse el cielo. Las luces que colgaban en los árboles se hacían cada vez más brillantes mientras yo pasaba las horas observando, en aquel frío banco.

Recordé los días de mi niñez cuando, en compañía de Irene, venía a jugar con los amigos a éste mismo parque, cuando las calles estaban blancas. Y siempre preguntaba si vendrías a visitarme aquella Navidad, a lo que me respondían siempre unos labios mordidos y unas palabras de cariño diciéndome que tendría que esperar un año más. Yo era pequeña, y, en medio de aquel mundo casi místico que se formaba para mí cada vez que llegaban las Navidades no pensaba en el dolor que supondría conocer más tarde la verdad dolorosa de aquel engaño.

Hoy también me pregunto si vendrás esta Navidad a visitarme, mamá. Sé que es imposible para ti, es el mismo sueño lejano que tenía de pequeña. Necesito tu presencia, tu amor que tanto me ha faltado, seguro que muy a tu pesar. Pero, ¿no dicen que la Navidad es la fiesta donde el amor es el protagonista? ¿Por qué no me puedes tú mostrar el amor que me tienes? ¿Por qué otra gente puede tener de lo que yo carezco y no darle importancia? ¿Por qué no puedes estar aquí conmigo, paseando por estas calles, contemplando la infinita belleza de la Navidad y poder disfrutar del amor tanto como lo hacen las personas que veo pasar? ¿Por qué, mamá?
Quizá fue el azar lo que me llevó a descubrir que nunca te podría conocer, al ir paseando por aquellas calles llenas de flores donde había nombres escritos en frías piedras. Irene y yo solíamos ir de vez en cuando con los abuelos, pero al hacerme ya mayor comprendí lo que significaba tu nombre escrito en esa piedra llena de flores que la abuela colocaba cuidadosamente cada vez que íbamos. No mucho tiempo después, la abuela se fue a vivir contigo porque estabas muy sola, y también apareció una piedra con su nombre lleno de flores al lado de la tuya. Desde entonces comprendí el triste significado que tenía tan bello monumento. Fue también en Navidad cuando ocurrió esto, y siempre lo recordaré como el más triste de mis días. Vertí lágrimas de impotencia mientras otros reían, eran felices mientras pasaba la Navidad.

Ahora estoy sentada en este bello lugar que encierra el dolor de miles de personas, delante de la lápida que lleva inscripto tu nombre. A pesar de lo triste, este lugar desprende cierta hermosura, como pensaba de pequeña, antes de conocer su verdadero significado. Irene no ha podido venir, aunque seguro que hubiera querido acompañarme, pero ha ido a la residencia a visitar al abuelo. A él le hace feliz que estemos a su lado, aunque de vez en cuando se pone algo cascarrabias. Te he traído flores que he comprado al pasar por aquí. Embellecerán lo que a un niño le parecerá un jardín, al igual que a mí. A lo mejor, el frío y la nieve se las llevarán, a igual que te llevaron a ti, pero jamás se llevarán el recuerdo que permanece impasible en mi corazón.

Feliz Navidad Mamá.

Nombre: Guero
Edad:17
Lugar de residencia: Badajoz, España
Fecha de publicación: 13/01/2003

El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
03/12/2008 19:14:41 »» Lorena:
Muy linda tu carta y mucho dolor en ella...entiendo tus navidades,los cumple,dia de la madre y el resto de la vida porq yo la perdi y aun no me resigno a dejarla volar hacia el etrno descanso,,,fuerzas!!!y kuidate,,,
31/07/2008 12:43:36 »» Espe:
Sencillamente precioso y conmovedor....
15/01/2007 »» sebastian y diego:
me gustaria ser una carta para mi mama
25/05/2006 »» taty:
ps a mi me encanta la carta me parece que para una persona de 17 esta de lo mejor
26/04/2006 »» kote_1923:
Sandy eres imbecil, la carta es preciosa, ten respeto
07/11/2005 »» Sandy:
deberian de venir adorndas por que yo la que ria inprimir pero como asi tanfea????
22/08/2003 23:11:24 »» Liliana:
TRISTE, COMO TODAS LAS COSAS TRISTES. HE VIVIDO TU PENA EN EL RELATO. CREO QUE TU MAMA TAMBIEN LO HA LEIDO.EN EL CIELO EXISTE LA MAGIA.ENCUENTRA EL CONSUELO. Y NO CUENTES LOS BESOS QUE TE FALTAN SINO LOS QUE PUEDES DAR. UN ABRAZO. LILIANA DESDE ARGENTINA
26/06/2003 19:59:00 »» KAROLINA:
OYE DE VERDAD ME ENCANTO TU CARTA, SABES PORQUE, PORQUE YO TAMBIEN PERDI A MI PADRE Y EN NAVIDADES SIENTO LAS NAVIDADES VACIAS, SECAS AUNQUE TENGO A MI MADRE, PERO Y MIS HERMANOS PERO SIN EL TODO ES TRISTEZA.
23/01/2003 0:22:12 »» Alexandra:
Muy tierna tu carta y bien expresado ese sentimiento que nos deja la ausencia de quiénes amamos.
17/01/2003 23:02:30 »» Sergio H.P:
Me parecio muy bonita tu carta, quedé maravillado al leerla. Dice mucho de ti y refleja el amor que tienes para dar a una persona, que fue tu madre. Es algo que muchos no tienen para dar, te deseo lo mejor, adiós.