El tiempo pasa

Mi familia muy religiosa, me inculcaba la religión y así yo estudiaba y asistía a la iglesia de la misma creencia. Y en ese verano del 1992, murió mi abuelo, dentro de mi mente soñadora esa muerte me ha marcado siempre.

Luego estaba viviendo con mi abuela, para hacerle compañía en su dolor, y ella me llevaba a la iglesia para acompañarla.

Siempre recordaré ese sábado, cuando al cruzar la calle, vi salir de la iglesia a ese chico de ojos celeste, y de piel blanca.

Yo vestida como una niña, y él parecía príncipe encantado. Aunque luego apareció de la mano con su novia, era lógico él era mayor que yo.

Con el transcurso del tiempo, pude saber de él . Su nombre Pablo, y casi siempre lo veía merodeando por la iglesia, incluso hasta en mi colegio, siempre estaba allí.

Después cuando yo tenia 14 años, me juntaba con mis amigas de 17 años, con ellas me llevaba bien, hasta que un día mis amigas me lo presentaron, sólo eso, yo quería entrar al circulo de los chicos mayores, y hay estaba yo, tratando de verme como una chica de 17 años, y eso me sirvió bastante. Después de un tiempo, el noviazgo de él se había terminado y Pablo estaba solo y disponible.

Con una diferencia de 6 años, Pablo ya tenia 21 años, y el padre de él era un médico de buena familia, que decidió la carrera de su hijo, la medicina, y al cumplir yo 15 años, Pablo se fue a Ecuador, a estudiar.

Cuando lo supe, todas mis amigas lo sintieron por mí, y yo lo único que pensaba, en que mi ilusión se terminaría.

Cuando tenia 17 años, Pablo regresó a Chile, visitó la iglesia y allí nos vimos, y conversamos un rato, no sabía qué decir, y volví a recordar el momento en el cual yo tenía 12 años, y sentía lo mismo en esos momentos. Sólo esa vez estuvo 2 semanas en Chile, yo quedé pensando en que él nunca sé imaginaria de lo que yo sentía desde niña, y es más que él nunca se enteraría.

A mis 19 años, ya era toda una mujer, y él no estaba para verme, un día mi amiga Melina que estaba fuera de la ciudad, me llamó solamente para contarme que Pablo, había llegado y no sólo, sino con una mujer ecuatoriana, ella era su prometida. En ese momento mis sueños se vinieron abajo, y luego dentro de la iglesia, corroboraron ese chisme, Pablo se iría a Ecuador a casarse con ella.

Cuando ya tenía 22 años, ya era toda una mujer, Mamá llego diciéndome que Pablo, estaba nuevamente en Chile, y soltero. En sólo un minuto, dije; esta vez no se me escapará. Y llamé a casa de su Padre para hablar con él.

Sí, mis nervios iban a explotar, en ese momento cuando él salió al teléfono, y le dije: Pablo, te acuerdas de mí soy Nataly, y después de eso seguimos conversando, yo ya estaba más tranquila y comencé a preguntarle si se había casado, y me dijo que había estado a punto de casarse, pero no lo hizo.

Y allí le dije todo, le declaré mi amor. Me decía pero si a pasado tanto tiempo Nataly, cómo puede ser eso, yo ya tengo 28 años, ya estoy viejo, y tú Nataly tienes 22 años, estás en la mejor época de la juventud, tanto tiempo, mira que han sido desde que me fui de Chile más de 7 años atrás, y tú me haces recordar todos esos momentos en que me sentía tan joven. Esa conversación ni en sueños me la imaginaba, ahí estábamos los 2 hablando como si él tiempo no hubiese pasado, riéndonos de nosotros mismos y de su boda.

Él me dijo que salgamos un día para vernos antes de irme, yo le dije que por el momento no podía, di explicaciones tontas como que me iría a ver unos tíos fuera de la ciudad.

Esperándolo tanto, para dar una respuesta tan absurda. Pero me dejó su teléfono de Ecuador y su E-Mail, ya que él me avisaría en cuanto él volvería a Chile. Después de eso, seriamente le dije; Oye Pablo, para que sepas, tienes que tener en cuenta de que yo aún estoy soltera, sin hijos, tengo mi trabajo y siempre estaré aquí esperándote cuando regreses, para vernos así que por favor no te cases ¡¡Que seguiré esperándote¡¡ él se quedó en silencio, y luego dijo; bien me parece, yo pronto estaré por aquí .

Antes de irse a Ecuador, lo llamé nuevamente para despedirme.

Luego de irse, le escribí un correo, pero no llegó. Tal vez me dio su E- Mail y yo fui la tonta que lo anoté mal, y llamé a su hermano para que me diera nuevamente su correo, pero era el mismo que me había dado. Llame a Quito, al teléfono que él me dio, pero siempre me sale ocupado. Ahora ya tengo 23 años, y sigo esperándolo, cómo fui tan tonta esa vez en no darle mi correo electrónico? ¿Cómo no me hice la valiente y debí haber aceptado su cita? Pero sé que algún día volverá y esta vez no me escaparé, ni él tampoco se me escapará.

Autor: Nataly Palacios
Edad 23 años
Residencia: Valparaíso, Chile
Fecha de publicación: 09/08/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
15/11/2010 18:06:29 »» Nataly :
Para terminar la confesión, a los pocos meses de escribir mi confesion en la web logré comunicarme con él, me respondió que siguiera mi vida por que se habia casado. Hace 3 años atrás, volvió a aparecerse por la iglesia, y eso es lo que me dijeron ...yo no volví a buscarlo más.
08/11/2004 18:11:59 »» jairo:
yo tambien eswpero, pero si me sale algo primero, tampoco perdere la oportunidad
12/08/2002 20:23:22 »» María del Mar:

Nataly:en todo este tiempo no tuviste un amor?

Estás magnificando un amor de la niñez.

Nataly,crece,mira a tu alrededor...

Suerte!
Marimar
08/11/2004 18:11:59 »» jairo:
yo tambien eswpero, pero si me sale algo primero, tampoco perdere la oportunidad
12/08/2002 20:23:22 »» María del Mar:

Nataly:en todo este tiempo no tuviste un amor?

Estás magnificando un amor de la niñez.

Nataly,crece,mira a tu alrededor...

Suerte!
Marimar