Jorge, mi niño

Mensaje personal: "Ahora no sé si he hecho bien o mal. Comienzo a preocuparme por lo que vendrá en unos años cuando me encuentre sola. Ya llevo meses en lo que la ausencia de tus letras entre tus poemas y cartas me hacen pensar más en ti. Y estoy aceptando mi culpa una vez más al error de haberte puesto un ultimátum. "

Susanne. Abril de 2002

*Comentario de la Autora: Este es un escrito hecho de varios meses atrás. Relata lo que en ese momento sentía al escribir por lo que, tal vez haya un poco de confusión al tratar de entenderlo. Pero cuando ardía en mi la necesidad de escribirle a Jorge lo hacía de esa forma, para que no me olvidara.

Cuando conocí a Jorge, no tenía idea, ni mucho menos ganas de entablar una relación ni con él, ni con nadie. Ni siquiera hubiera pensado por un momento que llegaríamos a compenetrarnos tanto que esto me está prácticamente acabando.

Este es el verano de 2001 estoy escribiendo con intensas ganas mis escritos y poemas y recibo correspondencia de algunas gentes con comentarios y críticas. Hoy recibí uno de Jorge.

Jorge es colaborador de una página en Internet llamada El Confesionario. Ha escrito muchas cosas y muy constantemente está a la vanguardia de todo este tipo de cosas, especialmente con aquellas que tienen que ver con poemas y escritos. Me dice que tiene guardados los míos y cuando uno de ellos le gusta, me lo escribe y me hace recordar. Jorge sabe también lo que he pasado, como es mi vida cada día, como es mi familia y como soy yo. Jorge es uno de mis confidentes favoritos, es el amigo especial del cual diariamente recibo algo nuevo. Jorge tiene una novia, Cecilia. De ella siempre escucho las cosas más bellas que un hombre enamorado podría decir de una mujer. Y me siento contenta de conocerlos a ambos.
Aunque confieso que no me he atrevo a escribirle a Cecilia y aún cuando Jorge me ha dado su dirección electrónica, yo no quiero hacerlo. Es inexplicable pues algo me está pasando. ¿Pero qué es?

Creo que estamos comenzando a explorar el corazón de cada uno, que comenzamos a jugar un poco más pícaro, que cuando nos estamos dando cuenta, ya nos enamoramos. De repente siento algo sumamente extraño en mí, me disgusta el no recibir de repente noticias suyas, y cuando lo hace es para leer en su mayoría de Cecilia. ¿Y cuando demonios aparecí yo? No lo sé. Hoy nos confesamos lo que nos esta pasando y sin más, ni más, Cecilia desapareció. (Un día me atreví a preguntarle sobre ella y es cuando supe que la había desbancado por completo. )

Jorge me llamó una, dos, tres, y varias veces más. Llegamos a un acuerdo. ¡Prepara su viaje a México! Todo me sabe tan bien. En mi estómago se revuelven mil especies de raras lombrices. Y lo que más me hace sentir bien, es que ama a mi hijo. No sé que voy a hacer cuando lo tenga frente a mí. Tenemos tanto por hablar y tanto por darnos, por entregarnos.

En nuestras charlas cibernéticas no es de extrañarse que el erotismo haga su acto de presencia. Creo que estoy volviéndome loca y la desesperación me está llegando al tope. Pero debo aguantar. ¡Esta, mi poca paciencia con las cosas!, El compás de espera. Tantas lunas y soles han aparecido, que ya no los cuento.

Ayer soñé con la muerte. En mis sueños un muchacho moría en lenta agonía y de pronto se levantaba, pero luego, vuelve a caer. Investigando sobre los sueños, llegué a descubrir que soñar con la muerte no siempre significa que habrá una muerte física, sino que puede ser el fin de algún amor, de algún sentimiento, el adiós a algo que posiblemente nos atormenta o que ya no seguirá en ti. Inmediatamente me vino a la mente Jorge. Y nuevamente temí por mi conducta y mi comportamiento hacia él.
Y es que a veces el ser tan desconfiado nos lleva a perder lo que muy posiblemente pudiera llegar a ser nuestra última oportunidad.

Ya ha pasado mas de tres meses y Jorge no me llama. Voy empezando a despedirme de él y me duele. Me duele, porque si lo hubiera tenido cerca de mí es seguro que todo se lo hubiera dado. Pero así son las cosas y me molesta tener que admitir esta maldita frase: "Lo que no es para ti y se aleja, ya no lo esperes nunca"

Jorge, si andas por ahí, jugueteando en el ciberespacio;. Recuerda que te quise mucho y que llegué a crear una escena en mi mente: Salir un día a la calle y encontrarte con una flor en la mano sonriéndome y pidiéndome que me vaya contigo;. Así de simple, mi niño.

Autor: Susanne
Edad: 30
País: México
Residencia: Cancún, Q. Roo
Ocupación: Asistente Ejecutiva
Hobby: Escribir
Fecha de publicación: 10/05/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
15/05/2002 11:12:41 »» kalessin:
Con internet, uno puede enamorarse con rapidez, hacer planes, jugar, erotizarse. Todo es aséptico, no hay roces, discusiones, ni mal aliento a la mañana.
Luego está la realidad, más dura, imposible de soslayar.
¿Encaja, esta última, con la fantasía electrónica?
Solo en contadas ocasiones. Los que alguna vez hemos transitado estos caminos, lo sabemos bien.
Despierte muchacha, el sueño ha terminado.

¡Y salga a la calle, ahora mismo!

Hay un tonto que ha pasado toda su vida buscándola. Quizás en este momento esté pasando frente a su puerta.
15/05/2002 11:12:41 »» kalessin:
Con internet, uno puede enamorarse con rapidez, hacer planes, jugar, erotizarse. Todo es aséptico, no hay roces, discusiones, ni mal aliento a la mañana.
Luego está la realidad, más dura, imposible de soslayar.
¿Encaja, esta última, con la fantasía electrónica?
Solo en contadas ocasiones. Los que alguna vez hemos transitado estos caminos, lo sabemos bien.
Despierte muchacha, el sueño ha terminado.

¡Y salga a la calle, ahora mismo!

Hay un tonto que ha pasado toda su vida buscándola. Quizás en este momento esté pasando frente a su puerta.