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Historias
no resueltas...
Nos conocimos por culpa del destino. El, alto, morocho, con mirada triste, divorciado. Ella, gordita, rubia, con papa en la boca, de novia por primera vez. Sus destinos jamás se hubieran cruzado, de no haber sido por ese aviso en el diario. Llegaron por motivos distintos. Iban a hacer telemarketing, habían recién nacido las AFJP´s y ellos recomendaban Consolidar. El llego quebrado por un juicio que lo había dejado muy complicado. Ella por querer ganarse su propia plata y trabajar sólo medio día. Tardaron en darse bola. Ella estaba de novia y entretenida por un compañero muy buen mozo, una especie de Luis Miguel del subdesarrollo, también bastante paquete. El era sumamente introvertido y con una mirada de estar mucho más allá de todo lo que sucedía allí. De casualidad les tocó sentarse en el mismo grupo de seis. Además de ellos dos, había una mujer mayor y encantadora, una atorranta que se las pasaba seduciendo a los jefes de turno, un chico de ojos claros simpático y poco astuto y Arturo, el Luis Miguel local, que renunció al poco tiempo por una promesa de un futuro mejor. El conocía a un primo de ella del cual ella se sentía particularmente fascinada, atemorizada y avergonzada. Empezaron a compartir los viajes de vuelta de San Telmo a Palermo. Días de tránsito y charlas con paisajes en movimiento. Un día el viaje fue un poco más largo. Fueron juntos a ver la Jimmy Hendrix Exhibition al centro cultural Recoleta. Ella estaba fascinada con su modo de ver la vida, con esos libros que para ella sólo el conocía, y con su manera tan personal de enfrentar la vida. En esa exhibición se cruzaron por primera vez una mirada que fue extraña para ambos. Decidieron ignorarla, y siguieron adelante compartiendo viajes de vuelta del trabajo a casa y almuerzos cuando les tocaba trabajar de 10 a 15. El convirtió a la vieja en su aliada, y ella empezó a jugar el rol de madre consejera de ella. El chico de los ojos claros nunca supo que ahí nacía algo y la chica ligera estaba tan inmiscuida en sus propios amoríos que poco le importaba si Diego y yo nos la pasábamos seduciéndonos tímidamente. Finalmente nos pusimos de novios un día que Diego me contó la trama de "La lección de Piano". Tan traumática y apasionada era la relación que varias veces creí ser Frida... Estuvimos de novios un año. Diego se bancó 365 planteos de por qué no debíamos/ podíamos seguir juntos. Y los contestó y rebatió a todos, hasta que un día lo agarré cansado, y se rindió. El día que cortamos llore como nunca lo volví a hacer. Yo creía que estaba embarazada. Tenía un retraso de dos semanas. Afortunadamente eran los nervios que me habían jugado una mala pasada. Igual lo llame a Diego unos meses después diciéndole que me había abandonado en el momento más difícil de mi vida. El me escuchó con mucha atención, pero no hubo más llamadas después de esa. El seguramente estaba saliendo con otra. Alguna mujer más tranquila y segura de si misma que no lo atormentara y que le diera un sentido de seguridad y pertenencia. Hoy, siete años después, nos seguimos viendo. Lo que logramos Consolidar es una amistad tan profunda que a veces parecemos hermanos. La pasión del principio tal vez no esté, pero Diego sigue siendo para mí una persona sumamente cautivante. Hace poco le pregunté si podíamos ser amigos toda la vida. El sonrío y cayó. Sabe que no lo puede prometer pero que tampoco hace falta que me lo explique. A veces pienso en dejar todo e irme a vivir con Diego a España. Sé que a él le pasa lo mismo. Ahora tal vez estoy saliendo con alguien. Todo es muy poco claro para mí en este momento de mi vida. A Diego le conté de este alguien y se puso celoso, y yo lo disfruté (sé que está mal, pero necesitaba saber que todavía le importo). No tengo idea de cómo sigue esta historia... Autor:
Frida Kalho
Ocupación: marketinera Hobby: leer, escribir, deportes, enamorarme... Fecha de publicación: 15/03/2002
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