Así nos conocimos

Nos conocimos en una clase. Recuerdo estar sentada, con los papeles alborotados encima de la mesa cuando entraste. Pudo ser un flechazo. Pudo ser la calentura del momento. Pudo ser la falta de caricias que tenía cuando atravesaste la puerta. Pero no fue ninguno de éstos tres motivos. Porque luego te volvería a encontrar en otra escena: las mismas fichas en tableros distintos, dos desubicados más en el mundo.
Debes disculparme, pero no me pareciste nada guapo. Ni tan siquiera interesante. Me pude enamorar de algún rasgo de tu carácter, me daría más humanidad y quedaría muy bien ante ti, que me despojarías así del armazón materialista con el que me concibes. Pero no eran ni son, mi vida, tus virtudes tan especiales como para caer enamorada. Vuelvo a pensar qué fue lo que me atrajo de ti. Quizás la erótica del poder, el observarte día a tras día encima de una tarima, tan distante como un reto. Estaríamos ante un posible complejo de "lolitismo", pero la edad que entonces tenía (18 años) descarta esa patología.
Aún hoy te miro y me pregunto qué es aquello que tienes. Después de una historia con más penas que glorias, me sigo preguntando en qué radica tu misterio para que al lado tuya haya sido la protagonista de tantos vaivenes... sigo buscando algo en ti que compense esta vida frenética.


Alejandría

Edad: 22
País: España
Residencia: Sevilla
Ocupación: Estudiante
Hobby: Viajar
Comentarios: Nada especial
Fecha de publicación: 28/09/2001

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