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La Virgen Niña era una imagen en madera que
sobre un pedestal, recibía a diario a todas las chicas de un
colegio de carácter religioso. La consigna era saludar a la imagen
y depositar sobre el pedestal, alguna moneda, caramelo o pequeño
juguete, rezar un avemaría y empezar el día con una buena
obra. En el mes de mayo, aquella consigna era casi una obligación,
por lo que el pedestal se llenaba de pequeños presentes. Un grupo
de amigas, traviesas, pero "angelicales" esperaban rezagadas
a que el corredor de la Virgen Niña se quedase vacío para
coger lo que hubiese en el pedestal y salir corriendo con los bolsillos
llenos. La religiosa encargada de guardar aquellas chucherías
encontraba vacío el pedestal. Asombrada, acechó la imagen
hasta descubrir a las responsables de aquel vacío. Descubiertas
al fin, tuvieron que justificar su acción. Alia
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