MI DECISION

Ciertamente, mi adolescencia en un pequeño colegio católico de Cupey no fueron los mejores años de mi vida. Era una chica un poco introvertida, poco llamativa, algo gordita y solitaria, pero eso cambió radicalmente un día y se fue con mis días de escolar.

Además de ir ocasionalmente a alguna fiesta, me refugiaba en la lectura, el rock, más heavy metal que otra cosa, los vídeos musicales y el cine experimental. Se sentía bastante sola.

Durante en el penúltimo año de la secundaria, el maestro de español nos llevó al grupo a ver una terriblemente aburrida función de La vida es sueño al teatro de la Universidad de Puerto Rico. El imponente teatro tipo plateresco-gótico contrastaba con el comportamiento desordenado de los estudiantes de otras escuelas y lo aburrido de los actores que parecían zombies leyendo sus líneas como autómatas. Recuerdo ese día como si fuese ayer y ¡han transcurrido 16 años!

--"Oye, Javier esto está intragable. No sé si reír o llorar. ¿Te parece que entre actos nos quedemos fuera? Dile a Daisy y a Carlos " ­le susurré un compañero dándole un pellisco.

--"¡Ñeta! Que fina eres, se me va a quedar un moretón. ¿Quieres que nos busquemos un problema con el mister? . Además yo no me junto más con él, se ha vuelto un estofón pesao." ­me contestó, dándome un cantazo brúsco, pero cariñoso, en la espalda, que fue contestado de inmediato por micon una patada.

--"¡Y tú eres el popular! Anda no seas cobarde." ­le susurré burlona.
Los aplausos sonaron como si estuviesen viendo a un político después de un discurso para conseguir votos. Luego de bajar el telón y prenderse las lámparas, el maestro nos permitió salir a tomar agua e ir al baño.

--"Maestro, ¿podría sentarme más atrás cuando comience la obra? Es que no aprecio muy bien la escenografía y el movimiento de los actores."-dijo en un tono solemne. Acto seguido agarré por el brazo a mis dos amigos.-"Ah! Javier y Daisy también piensan lo mismo". El maestro rió y asintió, pues eramos estudiantes razonables.

--"Maestros y estudiantes, el tercer acto comienza en 3 minuntos. Esta es su última llamada"

--"Nosotros nos apuntamos." ­cantaron al unísono Mari Carmen y José.
Así nosotros cinco salimos, escabulléndonos como espías de una película de James Bond. Nos sentamos en las escaleras a la entrada del teatro. Casi ni hablabamos ­excepto Mari Carmen, como una cotorra- estábamos maravillados por ese mundo mágico: la universidad. La habladora no paraba de hablar de cómo sería su próximo año escolar: los seniors de la clase del 85.

Recuerdo que mi rostro se comenzó a iluminar viendo a un grupo de 7 jóvenes sentados en un pasillo de la facultad de humanidades a unos 200 metros de ellos. Lucían agradables, parecían salidos de un vídeo musical, todos de negro o mahones vaqueros. Una chica leía un libro, otro escribía algo en una libreta, los otros oían a uno que tocaba la guitarra, un joven de unos 20 años, alto y delgado con largos cabellos negros y ondulados.

Me levanté decidida, me arreglé la faldita de cuadros del uniforme, me remangué las mangas, me solté el cabello y caminé hacia el grupo, ante la mirada atónita de mis compañeros, quienes trataban de ver que yo hacía.
Nunca les dije que había hablado con ellos, en realidad nada... Regresé sonriente, cigarrillo en mano, y andares de estrella triunfadora.

--"Te has vuelto loca, mira si tú no fumas. Y si te ve el maestro, ni te cuento."
--"Pero, Anita que son una pandilla deroqueros, eres una boba." ­me dijo Mari Carmen en su tonito engreído, algo comemierdita.
--"Se llama Ricardo y yo seré como ellos. Además, tenían libros y se nota que estudian y bastante, por sus libretasŠ Siento que aquí seré feliz, este es mi lugar. Coño, pero no vieron que bueno estaba! Lo conquistaré."‹en fin, me sentía sorprendida de mi misma, no solía actuar así, mi sangre estaba a punto de evaporación.
--"Ya, ya. Y yo me casaré con Bon Jovi."‹burlonamente, se reía de mi Mari Carmen mientras se limaba las uñas.
--" Tu eres nuestra Anita, aunque soñar no es malo. Pero no pongas esa carita de papa majada"-
--"Caramba Javi, y tú eres mi mejor amigoŠ" ­recuerdo que le dije con mis ojos aguados a punto de causar una tormenta.
--"Tú eres mi mejor amigo también, pero hay que ser realistas. No dudo de que con tu promedio podrás entrar aquí."
--"Coño, Javi, te pasaste. Que Ana Maria es una belleza potencial, no ves su rostro. Con algunos kilitos menos, de revista. Chica, y tú tienes que arreglarte más y ser más femenina"-sermoneó Daisy, mientras me peinaba los cabellos. Yo había dejado de escuchar, terminaba mi cigarrillo y por el momento me había quedado concentrada con la danza de los últimos suspiros del humo, mientras se desvanecía por la plaza hacia la facultad. De momento me paró frente a ellos.
--"En la escuela cada cual es su propio personaje, tú el deportista y chistoso del salón y eso es lo que todos ven en ti. Miedo a ser uno más. Ya veré si te dura mucho después de la graduaciónŠ Ahora ya te puedo ver detrás de la máscara. Prejuicios, complejos. Y tú la lindina" ­y apunté a Mari Carmen.
--"Pero si ese es Ricky, el cantante de Slayer Warriors y de Fieles a la raza. ¡Brutal! ¿Lo conoces?" ­gritó José, quitándose los audífonos. Había estado todo el tiempo con los ojos cerrados, oyendo música sonriente y ajeno.
--"Bueno a la guagua, y ustedesŠ ¿Apreciaron mejor el gran talento escénico de la producción?" ­comentó el maestro, mientras me echaba el brazo. "Si quieres ser crítica de teatro, ésta no será la mejor obra para comenzar. ¿Te parece? Aunque quizás tú actriz." Así regresarmos todos al colegio . Nunca volvimos a ser amigos, cosas de adolescentes....

Luego de concluir ese año escolar, convencí a mis padres de que me dejaran tomar el último año por estudios libres en la casa, y así entrar antes a la universidad. Muy sorprendidos y contentos me apoyaron durante los siguientes 8 meses.

Me dedicó a estudiar, oír música, vídeos y todos sus pasatiempos favoritos, pero con un esmero total. Así recibié emocionada la carta de aceptación de la universidad soñada.

El día previo al inicio en el mundo universitario, me miré al espejo, sabía que a la mañana siguiente comenzaría mi nueva vida. Me sonrí pícaramente. Se convertiría en un nuevo ser, al menos eso le haría ver a todos.

--"Esta es la Ana María que triunfará en la universidad"-dije señalando mi imagen, ahora delgada y con los cabellos algo más largos, ondulados y teñidos de negro. Tenía las cejas perfectamente delineadas y me había hecho un pequeño tatuaje en el hombro con el símbolo de la paz.

--Mañana seré la nueva Ana.

Me desperté llena de energía vital, prendí una vela aromática y me bañó con sales de violetas, escuchando el último disco de Ozzy Osbourne. Así fui asumiendo mi nuevo papel en la vida.

Luego me puse una blusa vino oscuro y unos extra ajustados pantalones negros, que casi parecían piernas de ébano y me maquillé perfectamente felina los ojos. Partí rumbo a mi nuevo refugio.


Ana María Fuster Lavín
San Juan (Puerto Rico)
Escribile al autor



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